El fútbol es solo un escenario, un pretexto para hablar de algo más profundo y recurrente en la sociedad peruana: la violencia. Y es que todo en extremo -así sea el amor al deporte, a la camiseta, al equipo- puede transformar a las personas, como pasó con “Misterio”. La pieza teatral Un misterio, una pasión muestra una sociedad cruenta, carente de valores, con la que convivimos pero que podemos cambiar. El director de esta puesta en escena, Juan Carlos Fisher, nos da más detalles de este trabajo.
¿Le han preocupado los comentarios comparativos con respecto a la primera presentación de Un misterio, una pasión?
Honestamente no, porque creo que cuando un texto es bueno, así como el equipo creativo y los actores, el resultado será diferente. En ningún momento hemos tenido el afán de hacer una copia, ni siquiera un homenaje. Para empezar, quiero aclarar que no soy un fanático del fútbol y las barras bravas me generan sentimientos encontrados. He tomado todo el proceso con mucha distancia para intentar hablar en esta obra del fanatismo y una forma de la orfandad que hay en nuestro país. Hace poco alguien me dijo que esta obra “se trata de cualquier cosa menos de fútbol”, porque tienes a este grupo de personas que necesitan pertenecer a algo y podrían ser unos fanáticos religiosos, de cualquier deporte, políticos, y la historia se contaría igual.
¿Cuál es el mensaje de la obra?
El mensaje de nuestro Misterio es que todo en extremo es dañino. El fútbol es un deporte querido por millones de personas, por todo el mundo, pero las barras bravas son el extremo de la violencia, representan algo que no está bien en nuestro país, que en los últimos años se ha normalizado y debe cambiar. Y eso no es solo culpa de las personas que lo ocasionan, sino que hay toda una secuela de responsables y estamos todos metidos en eso. Somos uno de los pocos países, y eso me pareció interesante, que en los estadios tenemos estas rejas que separan a los barristas de los jugadores. Esa fue una de las primeras imágenes que yo tuve para la escenografía porque dije: “Nos volvemos unas bestias”. Este fanatismo nos lleva hasta a matar, y eso no está bien.
La violencia en el Perú es una constante...
Sí, pero cuando empecé a hacer la obra, encontré unos paralelismos con la política, con el fanatismo religioso, que al final llega a ser lo mismo, creo yo. Termina respondiendo a una carencia de algo que nosotros como país no somos capaces de responder. Cuando Aldo (Miyashiro) escribió la obra, era el pico, el cambio de gobierno de Fujimori. Era un momento muy álgido en el Perú y no somos capaces de salir de este hoyo. Los personajes (de la obra) son eso, personas que la única forma que tienen de salir adelante es a través del proceder que se muestra.
¿Las rejas, en la obra, simbolizan la privación de la libertad que en un momento se recupera con la muerte de “Misterio”?
Tal cual. Desde mi punto de vista, lo que me gusta del teatro es que puedes interpretar eso como algo diferente. A mí me agrada dejar imágenes para que el público genere su propio sentir frente a eso que ve. Esa fue mi imagen: que la única salida, en el punto en el que estaba “Misterio”, era la muerte.
Porque llegó a un punto sin retorno...
Exacto, llegó a tal nivel de descontrol... No he hecho una obra sobre el personaje real. Aldo (Miyashiro) pudo haber sido amigo del personaje real, la gente que va a la obra puede haber estado cerca del “Misterio” creador de la Barra Norte, pero nosotros estamos haciendo una obra de teatro, una ficción sobre un personaje que ha escrito Aldo, y ”Misterio”, este personaje, llega a tal punto de ambición, fanatismo y poder, que lo ciega, y eso es algo que vemos todo el tiempo en todos lados.
Para finalizar, ha mencionado que esta obra no es una apología de la violencia. ¿Por qué no lo es?
Porque nosotros estamos justificando los actos, no estamos celebrando la violencia. Al contrario, nuestra propuesta es que la violencia los vuelve hasta caníbales, terminan volviéndose unos monstruos que dejan de tener un razonamiento lógico, son puro instinto de aniquilar y, como te digo, es algo que se aplica en todos lados con la corrupción, la falta de moral y ética. Esta obra es una crítica dura a la violencia y con la última imagen lo que queremos decir es que esto es algo que no paga y depende más de nosotros que de las autoridades.
Sobre la obra
- 15 años después de su estreno, nueva puesta se presenta en el teatro La Plaza.- 18 actores participan en la obra 'Un misterio, una pasión'.
- 11 de diciembre es la última fecha de la obra, que va de jueves a lunes a las 8 p.m. y domingos a las 7 p.m.

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