"Qué paja esta cosa que hemos hecho"
"Qué paja esta cosa que hemos hecho"

Más de 20 años cantándole al amor, al desamor, a los recuerdos y a la soledad. Con tres o cuatro conciertos mensuales en Lima, además de los que realiza en provincia y las presentaciones que tiene en la mayoría de festivales de rock a nivel nacional, Mar de Copas es una de la bandas peruanas más estables en el rubro rockero, espacio que, como ellos dicen, no es muy difundido ni apoyado por el Estado. El quinteto se formó allá por 1992 con Manuel "Manolo" Barrios (voz y guitarra) y Eduardo "Toto" Leverone (batería) a la cabeza; luego se terminó de consolidar con el ingreso de Luis "Wicho" García (voz principal), Claudia Salem (coros y quien se retira del grupo el 2004), Phoebe Condos (coros y teclado) y César Zamalloa (bajo). Manolo y Wicho recuerdan los primeros pasos del grupo y el camino recorrido para llegar hasta donde están. Además, mañana celebrarán los 20 años de su segundo disco, "Entre los árboles".

¿Qué recuerdos del disco "Entre los árboles?

Wicho: Fue el primer disco que realmente hicimos entre todos, ya que en el primero cada uno fue llegando de a pocos. Fue la base para hacer otros discos y trabajar de forma organizada.

Manolo:Yo recuerdo que para cierta gente fue un disco importante en aquella época. Es más, hasta ahora hay un sector de Mar de Copas que dice que es el mejor disco que hemos sacado. Además, nos posicionó en ventas con la presencia en los conciertos. Recuerdo que era la época de guerra de las "chelas" (Backus y Cervesur), éramos artistas exclusivos de Backus y tocamos muchísimo durante esa guerra marketera.

¿Cómo se inició Mar de Copas?

W: Mar de Copas era un dúo. Era solo Manolo y Toto que llegaron con sus canciones y empecé a producirlos; en el camino ya era parte del grupo. De ahí llegaron las chicas que cantaron en el demo y en el disco, y les dijimos que se queden y aceptaron.

¿Qué se siente ser uno de los grupos de rock peruanos que aún sigue vigente?

W:Primero que nada, agradecimiento. Si esto no hubiera pegado desde el primer disco, no se hubiera seguido. Si veíamos que los discos no se vendían o que la gente no iba a nuestros conciertos, nos hubiéramos empezado a disolver, como se han disuelto varios proyectos. Pero nosotros seguíamos un año tras otro, la disquera apostó y la cosa fue creciendo y manteniéndose.

M:También se siente como que suerte, ¿no? Suerte mezclada con otros factores. Algunas medidas acertadas y otras equivocadas.

¿En algún momento pensaron en separarse?

M: Siempre hay un momento. El 2011 nos reunimos para decidir si íbamos a hacer un nuevo disco, fue antes de lanzar los dos últimos, y estos salieron después de un buen tiempo. Fue tan largo que mucha gente pensó que habíamos desaparecido.

El año pasado apostaron por lanzar dos discos a la par, ¿cómo les fue?

W: Tantos años pasaron entre uno y otro disco que dijimos es como una especie de disculpa, así que ya tienen dos.

M: Esto no es usual en el medio y, como siempre, queríamos dar un poco la contra. Siempre hemos hecho cosas un poco raras y sacar dos discos simultáneamente, que se supone es un pecado marketero, fue una idea que a mí me encantaba. Salió bien y nos dimos el gusto. Cuando veía los dos discos en las ventanas de las disqueras decía: 'qué paja esta cosa que hemos hecho'.