Gonzalo es una de las prometedoras figuras del tenis peruano y, tras dar pasos gigantes en el 2022, nos cuenta sus planes para seguir creciendo y ganarse un lugar
Gonzalo es una de las prometedoras figuras del tenis peruano y, tras dar pasos gigantes en el 2022, nos cuenta sus planes para seguir creciendo y ganarse un lugar

Las actuaciones de Gonzalo Bueno en el 2022, con tan solo 18 años, han dado indicios de que tendrá un gran futuro en el tenis. Entre sus mejores resultados del año pasado, el raquetista peruano fue subcampeón en dobles del Roland Garros Júnior, en junio; mientras que brilló en Lima, siendo semifinalista del Challenger, en agosto; y alcanzando el título del ITF Futures, en noviembre. Ahora, el prometedor tenista nos cuenta cómo se prepara para la temporada 2023.

¿Cuál es el balance que haces de todo lo que viviste el 2022?

La verdad es que fue muy bueno. Al principio del año, no estuve en muchos torneos profesionales, pero luego de Wimbledon empecé a jugar más futuros (ITF). También estuve en qualy de algunos Challengers y aunque no me fue muy bien, me sirvió mucho para darme cuenta que estoy a nivel y que sí se puede. Después, lo que hice en el Challenger de Lima y, además, ganar mi primer torneo Futuro ahí, fue muy especial. Eso me dio motivación para encarar este 2023 de la mejor manera y espero que sea un gran año. Hice la pretemporada en Buenos Aires, con muchas ganas e ilusiones.

Para esta temporada, ¿tienes una meta específica?

Quiero pasar la etapa de los Futuros, estoy en esa transición, y afianzarme más en los Challengers. Esa es mi idea. Y mi meta a largo plazo, es jugar la qualy de los Grand Slams. Sé que es más difícil, pero no lo veo tan lejos.

Hablando de Grand Slam, ¿te quedó una espina clavada por perder la final en dobles de Roland Garros Júnior, junto a Ignacio Buse?

No sé si una espina, aunque evidentemente quedó un mal sabor por perder. El hecho de llegar a la final es algo grande y queríamos ganarla, pero no se nos dio y ojalá que algún día podamos volver a estar en la final de un Grand Slam. Sería un sueño.

Siguiendo con el torneo en Francia, anteriormente confesaste que admiras a Rafael Nadal. ¿Existe también una identificación por jugar en polvo de ladrillo o no tienes una superficie predilecta?

Más que todo, mi identificación con Nadal es por su garra y espíritu de lucha, es lo que más admiro de él. Por supuesto, a mí me gusta jugar en polvo, mucho más que en dura o césped, pero la verdad que me estoy sintiendo bastante cómodo en cancha dura.

Pasando a temas más personales, quienes han trabajado contigo destacan tu fortaleza mental. ¿Cómo manejas las derrotas? ¿Tienes el apoyo de un especialista?

Sí, tengo el apoyo de todo mi equipo de trabajo, que me respaldan en todo momento. Mi psicólogo, Christian Romero, es quien me ayuda en la parte mental y venimos laborando como seis años. El vínculo que tenemos es muy bueno. Y para manejar las derrotas, trato de no agrandarlas tanto. Obviamente, veo en qué fallé y cómo mejorar, no solo me quedó ahí. Además, no intento dramatizar tanto ni hacer show porque perdí, ni tampoco porque gané. Eso me ayuda bastante.

Por otro lado, si bien te preparas en el extranjero, ¿sueles viajar a Trujillo? ¿Cómo llevas la relación con tu familia?

Suelo ir a Lima, normalmente para entrenar con Lucho Horna, y a Trujillo voy cuando estoy de vacaciones o tengo una semana libre. Me gustaría ir muchas más veces, pero no se puede. Mi familia me apoya mucho, en todo lo que pueden.

Y para cerrar, en febrero viene la Copa Davis, en Lima, ¿qué expectativas tienes de la llave contra Irlanda?

Estamos muy motivados, el equipo viene bastante bien para afrontar esa serie y con muchas ganas de triunfar. Esperemos que todo salga bien ese fin de semana y podamos ganar una vez más en casa.