Selección peruana: Conoce la historia de Luis Advíncula

Luis Advíncula vivió en Chincha pero empezó a forjarse como futbolista en San Martín de Porres.
Selección peruana: Conoce la historia de Luis Advíncula

Selección peruana: Conoce la historia de Luis Advíncula

17 de Noviembre del 2017 - 20:42

Se llama Luis Jan Piers Advíncula Castrillón, tiene 27 años, mide 1.78 m. y es uno de los laterales derechos de la selección peruana. El ‘Rayo’, o también apodado ‘Usain Bolt peruano’, es amado por la afición nacional debido a su empuje, gran despliegue por la banda diestra de la bicolor y también por su alegría al bailar y hacer ‘chacota’ con sus compañeros.

Lucho hizo un gran partido ante Nueva Zelanda en Lima y muchos lo piden como titular absoluto en la selección peruana. El jugador del Lobos BUAP se ganó un puesto en la nómina de Ricardo Gareca en base a esfuerzo y capacidad, pese a que por un tiempo no fue convocado. Hoy es indiscutible y, sobre todo, mundialista.

Luis Advíncula nació en el Hospital María Auxiliadora de Jesús María, pero vivió sus primeros años en el distrito de El Carmen, en Chincha, donde nacieron sus papás: el exfutbolista Luis Advíncula y la cocinera Felicia Castrillón. Los Advíncula Castrillón se fueron a vivir a Lurín hasta que se mudaron a Chicmabamba, en el distrito de San Martín de Porres.

Su papá, que jugó como profesional en el Deportivo Junín, Coronel Bolognesi, Melgar y Atlético Torino, le inculcó el amor por la pelota, pero sobre todo por la disciplina y el sacrificio. Ya en Lima, en su barrio, se armó un equipo denominado Los Leones de Chicmabamba, en donde Luis Advíncula -pese a ser menor- era de los más destacados y su padre era el entrenador.

Luego de estar tres años en el Esther Grande de Bentín, donde finalizó su etapa formativa, debutó profesionalmente a los 19 en Juan Aurich, un 21 de febrero del 2009, por la segunda fecha del Torneo Descentralizado, frente al Inti Gas. Pero un tiempo antes, en enero de ese mismo año, fue tomado en cuenta por Héctor ‘Tito’ Chumpitaz para el Sudamericano Sub-20, que se llevó a cabo en Venezuela. Con Reimond Manco, Carlos Zambrano, Eder Hermoza y Damián Ísmodes como estandartes, Perú no sumó ni un solo punto y se regresó rápido en una época en la que Advíncula todavía jugaba como delantero.

Luis Advíncula continuó jugando como atacante todo el 2009 (a veces por el centro y a veces como un segundo punta), hasta que se fue a Sporting Cristal para la temporada siguiente. En el 2010 y la primera parte del 2011 tuvo tanta continuidad que fue llamado por Sergio Markarián para la Copa América de Argentina 2011, donde ganó la presea de bronce, ya en ese momento con un Advíncula de extremo.

Ese año, el ‘Rayo’ continuó siendo importante para Cristal, hasta que algo interesante pasó en el 2012. Roberto Mosquera llegó al club celeste y decidió retroceder a Luis Advíncula como lateral, debido a que tenía claro que sus extremos iban a ser Irven Ávila y Junior Ross. Al final, eso le resultó muy bien a la ‘Mosca’, pues salió campeón. Como lateral, Lucho tenía más espacio para sus ‘trancazos’ y podía aprovechar su velocidad y potencia.

Eso le valió para ir al Hoffenheim de Alemania, club donde no le fue bien, pues en el primer semestre del 2013 solo jugó dos partidos e inmediatamente fue cedido al Ponte Preta de Brasil, en donde solo jugó cuatro cotejos. Seis partidos en un año entero era poquísimo para ‘Usain Bolt’, por lo que le pidió al Hoffenheim regresar a Cristal. Allí jugó la primera parte del 2014 para volver a tener minutos y demostró su capacidad. Para la temporada europea del 2014-2015, Advíncula fue, otra vez, prestado al Vitória Setúbal de Portugal. Allí le fue muy bien, pues en algunos partidos fue elegido entre los más destacados de su club.

Finalizada esa temporada, Ricardo Gareca lo llamó para la Copa América de Chile 2015, donde volvió a conseguir el tercer lugar con la selección peruana. El interés del Bursaspor de Turquía fue inmediato tras la buena Copa de ‘Bloqueo’ y decidió comprarle el pase al Hoffenheim por 1.5 millones de euros. Sin embargo, solo jugó el segundo semestre del 2015, pues lo prestaron al Newell’s Old Boys de Argentina en 2016.

En el conjunto rosarino, Luis Advíncula se ganó un nombre y le fue relativamente bien. Anotó un gol y jugó 28 partidos en un año entero hasta que finalmente el Tigres de México puso sus ojos en él. El cuadro mexicano lo contrató y lo hizo jugar en varios partidos del torneo azteca, e incluso en las finales de la Champions League de la Concacaf, la cual perdió con un resultado global de 2-1 ante el Pachuca. Sin embargo, Tigres prefirió prestarlo para la segunda mitad del 2016 al Lobos BUAP, equipo en el que ahora sí es titular indiscutible y ya lleva anotados dos goles.