Cada peruano consume 52 kilos de comida chatarra al año
Cada peruano consume 52 kilos de comida chatarra al año

El consumo de alimentos ultraprocesados en Perú (bebidas carbonadas y comida rápida), superó los 52 kilos por habitante, indicador que crece de forma constante, señaló Carlos A. Monteiro, profesor de Nutrición y Salud Pública de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) durante el II Foro Gastronómico Internacional: “Alimentación sana, segura y saludable como valor agregado a la gastronomía” que organizó el Sector Gastronomía de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).

Las gaseosas y los snacks son los alimentos ultraprocesados de mayor ingesta en el Perú, tendencia que se evidencia en países con ingresos medios bajos”, precisó.

Dijo que si bien esta cifra es relativamente baja con relación a países de la región, hay una tendencia de que el consumo de esos productos siga creciendo en Perú y en América Latina para los siguientes años.

“Los alimentos que pasan por un proceso de industrialización, se fabrican y comercializan para reemplazar a alimentos frescos y bebidas, platos y comidas recién preparadas. Sin embargo, se observa que la mayoría latinoamericanos optan de manera saludable preparar sus propios alimentos”, comentó.

A nivel regional, México lidera el consumo per cápita de alimentos ultraprocesados (214 kilos), le sigue Chile (201), Argentina (185), Brasil (113) y Colombia (90).

Monteiro destacó que el consumo de alimentos ultraprocesados se asocia a enfermedades como obesidad, hipertensión, dislipidemias, síndrome metabólico, ataques cardíacos, apoplejía, cáncer de mama y cáncer total.

Por ello, invocó optar por el consumo de alimentos saludables, principalmente en niños, con ingesta de frutas, verduras frescas y comida recién preparada, para dejar de lado el consumo de alimentos procesados.

En esa línea, Yolanda Torriani, presidenta de la Cámara de Comercio de Lima afirmó que nuestra gastronomía, reconocida mundialmente por su variedad y sabores, tiene que ser saludable, solidaria, sostenible y satisfactoria. “En el mundo la gastronomía ya no se mide solo por el sabor de sus comidas sino de cuánto puede aportar a nuestra salud y calidad de vida”, señaló.