El primer paso es hacer una lista con todas las entradas de dinero. Es decir los ingresos, como el sueldo, pensiones en caso de jubilados, los intereses en nuestras cuentas bancarias, entre los más importantes. De igual manera, se debe registrar los gastos incluso los más pequeños, desde la comida hasta la compra de algún regalo por navidad.
La siguiente medida es evaluar en qué se gasta el dinero y hacer los ajustes necesarios. Los problemas surgen cuando hay varios meses seguidos en los que los gastos superan a los ingresos. Entonces se agotan los ahorros y no hay más remedio que pedir dinero prestado para atender a los pagos.
Es aconsejable que los gastos no superen el 90% de los ingresos y así ahorrar como mínimo el 10% restante cada mes. Este porcentaje se puede destinar a reducir las deudas, a crear un fondo para emergencias y a lograr los objetivos financieros a medio y largo plazo, como acumular capital para una adquisición importante y preparar la jubilación.
Para recortar gastos hay que diferenciar cuáles son los más importantes. Comer en la calle, vestir tal ropa o incluso salir de fiestas son gastos que bien pueden ajustarse. Otros consejos es usar el dinero efectivo para los gastos diarios, eliminar las deudas con intereses altos y apartar siempre una cantidad todo los meses para ahorrar.

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