Harry Belevan: “Lo fantástico nace de la realidad y vuelve a ella”
Harry Belevan: “Lo fantástico nace de la realidad y vuelve a ella”

La tradición literaria fantástica tiene en Harry Belevan a uno de sus epígonos más destacados en el Perú. Su obra, que cumple más de 40 años desde su primera publicación, continúa sorprendiendo a sus lectores, que ven en él a uno de los más significativos escritores de nuestra lengua, honrado por sus amigos Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar.

Vargas Llosa comentó en el prólogo a tu primer libro que tu escritura se vale de libros leídos y no de experiencias vividas. ¿Aún la consideras vigente en tu obra? 

Sí, más que nunca. Como hijo de diplomáticos, siempre viví cambiando de amigos, situaciones, países, sentimientos; entonces, la literatura fue para mí una salvación y pude asirme de algo. Sigo teniendo el mismo proceso con relatos de otros autores que recojo, prolongo o intento resolver. Creo que fue una exageración suya al decir que fui un apátrida, pero sí hay una extraterritorialidad a la que él adujo citando a George Steiner. En la última reedición de mi primer libro, me envió un mensaje muy cariñoso.

En tus escritos, no solo se percibe al creador, sino también al crítico literario. ¿Cómo hallas ese equilibrio? 

Creo que se debe a la reflexión. Hay diversos estilos de escritores. Unos son pura ficción y otros son hijos, como yo me considero hijo de Borges, aunque miserablemente menor a él. Soy un escritor de ficciones y a la vez un comentarista.

Desde tu experiencia, ¿cómo defines la literatura fantástica?

Básicamente lo fantástico nace de la realidad y vuelve a la realidad. Hay una tendencia a confundirlo con la ciencia-ficción, lo maravilloso; pero lo fundamental, más allá de las teorías que intentan explicarla, es que nace de la realidad, la disloca y vuelve a ella creando otra, pero finalmente realidad.

¿Qué tan difícil fue escribir literatura fantástica en una época donde el “boom” y sus rezagos estaban adscritos al realismo? 

Ahora que estoy aquí trabajando -porque escribir es un trabajo- siento que sigo en los márgenes; ya que permanecí más de la mitad de mi vida fuera del país. Yo no escogí la literatura fantástica; simplemente se presentó al decidir que quería escribir en español al descubrirlo en los libros, ya que en mi casa se hablaba el francés y el inglés.

¿Cuál ha sido la corriente literaria o filosófica con la que te has sentido más identificado? 

Para mí, la filosofía siempre ha sido algo que sentí que había impregnado mis ficciones. Yo creo que tengo cuentos que son filosóficos; en “La piedra en el agua” también hay algo de eso. Identificarme... es muy difícil. Berkeley o Russell han sido influencias muy grandes en mi juventud y en el colegio en Francia.

Tu literatura se inscribe en la de autores como Borges, Kafka, Poe. ¿Alguna vez quisiste continuar historias de otros escritores o personajes? 

Sí. En este nuevo libro de cuentos que estoy escribiendo en simultáneo con otra novela, están los de otros autores; pero regresando a los mismos, como Borges, Cortázar, Bioy Casares. Además, me sirve para acotar que estoy releyendo algunas obras antiguas y eso es un placer muy grande.

¿Cómo decides la estructura de una historia, sobre todo cuando refieres otras? 

Tengo la costumbre de jugar mucho y por eso soy tan lento en publicar. Mi manía es trabajar mentalmente meses, a veces años, con personajes, situaciones y me gusta esa sensación de angustia, de perder de repente la idea. En pocas palabras, no sigo un proceso lineal o aritmético de orden ni visualizo cómo iniciará o terminará un relato.

¿Cuál fue la primera impresión que tuvieron Vargas Llosa y Julio Cortázar al leer los cuentos de Escuchando tras la puerta? 

Fueron muy generosos en sus comentarios. Mario plasmó su entusiasmo y apoyo al llevarme de la mano a un editor catalán cuando vivía en Bruselas. Recomendó mi libro a Tusquets, que entonces era una editorial muy pequeña, pero en el que vio gran futuro. En cuanto a Julio, fue una de las personas más generosas que jamás he visto. No por lo que comentó de mi primer o segundo libro, sino como persona. Él me hacía sentir su amigo.

¿Cómo llevaste a la par tu tarea de diplomático con la de escritor? 

Pretendí que no se entrecruzaran para que no hubiese conflicto entre ellos. Vivieron y convivieron muy bien hasta cuando pasé al retiro. Siempre he pensado que la diplomacia fue mi ocupación y la literatura mi preocupación.

¿Has pensado en publicar tus memorias? 

Sí. Hay una editorial de una universidad que me impulsa y me recuerda que las escriba. Habitualmente algunas propuestas me llegaron después de que haya terminado mis escritos. En este caso, tengo centenares de páginas de este proyecto que se titulará “Pronosticando el pasado”.

Perfil

Harry Belevan, escritor y diplomático. Es autor de una docena de libros, numerario de la Academia Peruana de la Lengua y Correspondiente de la RAE. Se desempeña como director del Instituto Raúl Porras Barrenechea.

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