Katherine Soto: “Necesitamos un soporte para exigir justicia”

Joven activista fue distinguida por el MIMP por su trabajo social en zonas de vulnerabilidad para niñas y adolescentes
Katherine Soto: “Necesitamos un soporte para exigir justicia”

Katherine Soto: “Necesitamos un soporte para exigir justicia”

18 de Junio del 2018 - 16:02 » Textos: Una entrevista de Johana Ugaz » Fotos: Yodashira Pérez

Desde niña, Katherine Soto supo que, pese a las adversidades, la realidad que observaba podía ser diferente. Años después, ya en su adolescencia, acondicionó su casa para enseñar a leer y escribir a los pequeños de su barrio.

Con el transcurrir del tiempo, la joven fue liderando diversas organizaciones, con el propósito de proteger a mujeres y menores de edad en situaciones de riesgo.

Enteradas de su labor, las autoridades del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) reconocieron en mayo pasado su trabajo como activista en su lucha por la igualdad y frente al incremento de la violencia contra la mujer.

¿Qué sentiste al recibir este reconocimiento del MIMP?

Fue una sorpresa inmensa que poco a poco he ido procesando, porque la noticia llegó en un momento complicado en mi familia. Luego tomé conciencia de lo que implica esta condecoración por parte del Estado porque es, también, un reconocimiento al trabajo colectivo de mujeres jóvenes y mayores del distrito de Carabayllo y, sobre todo, de las niñas que con responsabilidad vienen generando espacios de aprendizaje.

¿Esta distinción vino con apoyo económico?

No, ninguno. Hay varias personas que me han escrito preguntándome si hay un tipo de apoyo económico o en qué vamos a invertirlo, pero es algo simbólico para dar a conocer que el Estado registra a las mujeres que impulsan acciones para cambiar su comunidad.

¿Por qué decides crear en Facebook la página Mujeres Desaparecidas Perú?

Esto se crea a partir de la desaparición de Solsiret Rodríguez, quien fue mi compañera en la universidad. Si bien ya había una página que se llama “Buscamos a Solsiret Rodríguez”, luego se dio el caso de Shirley Villanueva, en marzo del 2017. Se trataba de dos casos de jóvenes desaparecidas en las que solo se obtenía la misma respuesta negativa por parte de los primeros administradores de justicia, que son las comisarías. A todo esto se sumó la desaparición de Estefany Díaz Acosta y sus dos pequeñas. El espacio de Mujeres Desaparecidas Perú ha permitido reforzar la solidaridad, la cohesión y la fuerza. Todos necesitamos un soporte para seguir luchando y exigir justicia. Ese es el principal propósito de este espacio.

Carabayllanas es otro proyecto en el que estás al frente... 

Sí, eso nació a finales de 2015, antes de “Ni una menos”. Se trata del primer club de niñas que se dio de manera espontánea y poco a poco fue tomando forma. Un sábado nos reunimos con las niñas de Carabayllo y el siguiente con el otro club que se ha organizado en Ventanilla. La idea es buscar más voluntarias, crear un programa que sea constante porque el tiempo no alcanza. Hay quienes me escriben de provincia porque quieren formar su club de niñas, pero se necesita más gente comprometida y que entienda la dinámica porque es un aprendizaje recíproco, respetando las decisiones de las menores.

¿Qué se hace en un club de niñas? 

Primero se proponen objetivos en los que se basará el club. Se planifican actividades como talleres de teatro, canto, defensa personal, campamentos y paseos. Son las niñas que deciden las actividades. Todo esto es posible con los fondos que se recauden por medio de donaciones o venta de pines.

¿Por qué son importantes estos espacios? 

Porque a partir de ellos se puede empezar a hablar de prevención de la violencia. Siempre nos hemos enfocado, tanto activistas feministas como sociedad civil, en las sanciones, pero no hablamos de cómo prevenir, cómo respetar los espacios de las niñas y mujeres, en cómo empezar a creer en nosotras. Un club de niñas permite que ellas puedan expresarse y sean escuchadas.

¿Qué te motiva a realizar todo esto? 

Desde los 12 años organizo espacios de participación de niños y niñas donde les enseñaba a leer. Mi papá hacía los banquitos para los que iban a mi casa. Vengo de una familia migrante, de padres muy solidarios que apoyaron a pesar de no contar con una buena situación económica. Crecí en el Comité 58, un pueblo joven, y vi todos los niveles de pobreza y situaciones de oportunidades dentro del propio espacio. Y en nuestras carencias también generaba apoyo para otras personas.

Perfil

Katherine soto es socióloga. Estudió en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Fundó Carabayllanas, un club de niñas, luego “Ni unas menos - Carabayllo” y la página Mujeres Desaparecidas Perú. 

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