La devoción a la Virgen de Chapi ha congregado siempre a multitudes. El origen del santuario se remonta al siglo XVIII y se estima que la primera imagen fue traída por los misioneros franciscanos a principios del siglo XVIII, pues estaban a cargo del curato de Pocsi del cual Chapi era una de sus capillas. Otras versiones dicen que más bien fue traída por los jesuitas, que tenían influencia en Moquegua desde el año 1709.
El Archivo Departamental de Arequipa señala que la primera vez que aparece el nombre de Chapi en un documento histórico es en 1655.
La expresión original ¡¡Chaypi, Chaypi!!”, o “¡¡Chajchay llallápi!!” provienen del quechua y del aymara y significan lo mismo: “¡¡Aquicito nomás!!”

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