Un niño de 8 años que sobrevivió al incendio de su vivienda en Sandia, Puno, necesita ser trasladado a Lima para recibir una operación de injertos de piel. El menor permanece hospitalizado en el área de Shock Trauma del hospital Honorio Delgado Espinoza de Arequipa, con quemaduras de segundo y tercer grado en el 55% de su cuerpo y lesiones en las vías respiratorias que obligaron a mantenerlo entubado.
El caso es especialmente delicado porque el niño perdió a su hermano menor y a su abuelita en el incendio. Ahora, mientras lucha por recuperarse, necesita un tratamiento especializado que el hospital arequipeño no puede ofrecer en las condiciones ideales por la falta de insumos y de una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para pacientes quemados.
Jorge Armendáriz, jefe de la Unidad de Quemados del nosocomio, informó que hace dos días solicitaron el traslado del menor a Lima para que pueda ser operado. El paciente se encuentra estable, pero necesita cubrir las heridas con injertos para favorecer la recuperación de su piel.
El especialista explicó que, por la extensión de las quemaduras, lo ideal sería utilizar piel sintética, un material que funciona como sustituto temporal de la piel y ayuda a proteger las heridas durante la recuperación. Sin embargo, el hospital no cuenta con este insumo, cuyo costo superaría los 20 mil dólares y que, según el médico, no está cubierto por el Seguro Integral de Salud (SIS).
Aunque el establecimiento realizó en otros casos los requerimientos para conseguir este material, lo máximo que pudo recibir fue piel de cerdo enviada desde el Hospital del Niño. No obstante, este recurso no resuelve por completo las necesidades del menor.
Si no se concreta el traslado a Lima hasta el lunes, el equipo médico del hospital evaluará operarlo en Arequipa, debido a que no puede postergar indefinidamente el tratamiento. En ese escenario, los médicos empezarían con injertos en las piernas, cuyas heridas ya estarían preparadas para recibirlos.
Armendáriz advirtió que, en una primera intervención, solo podrían cubrir hasta el 30% de la superficie corporal afectada. Para realizar los injertos, los médicos deben extraer piel de otras partes del cuerpo del propio paciente, lo que genera nuevas heridas. Intentar cubrir una extensión mayor en una sola operación podría descompensarlo y poner en riesgo su vida.
Si el tratamiento se realiza en Arequipa, la recuperación podría prolongarse durante aproximadamente dos meses. A esta dificultad se suma que el hospital no dispone de una UCI especializada para pacientes quemados, una limitación que complica el manejo de un caso de esta gravedad.





