A estas alturas del año, los 80 alpaqueros de la comunidad Anchaca, la zona más alta del distrito de Lari, en Caylloma, debieron hacer los primeros sembríos de forraje con agua cosechada de las lluvias de verano, como parte de los compromisos previstos con la empresa minera Buenaventura, por haber dado licencia al inicio de los trabajos de Exploración Categoría I del proyecto minero Gaby.
Sin embargo, debido a la abierta oposición del alcalde distrital, Milton Marcacuzo Palomino, y de los agricultores de la zona baja de la jurisdicción, ellos siguen a la espera de firmar el acta de compromisos de manera directa, porque son el área de influencia del proyecto minero.
Anchaca está a más de tres horas de viaje en camioneta desde Chivay, allí se desarrolla la economía de 80 familias sobre pajonales repartidos en 40 estancias. Aunque el registro de alpacas está en proceso de elaboración, se calcula que son 25 mil cabezas dispersas en el área de propiedad de los comuneros.
VISITA. Correo llegó hasta el lugar por invitación de Buenaventura para conocer de forma directa el parecer de los afectados. El teniente gobernador, Pío Agustín Anchacco Calachua, fue claro al exigir respeto a la decisión tomada por sus coterráneos.
“Para hablar tienen que llegar al sitio, deben sacarse la venda de los ojos”, demandó tanto a la autoridad edil como los agricultores. “El alcalde no sabe la realidad, él es de Aucara, que queda en Ayacucho”, agregó.
“Nosotros hemos debatido, y hemos dado consentimiento, la mina nos puede apoyar, tenemos proyectos para hacer cosecha de agua y cultivo de forraje, pero las autoridades nos están aguantando. Los residentes de Lari en Arequipa hablan por hablar porque ellos no tienen ni un metro cuadrado en esta zona de influencia, las autoridades de Lari van a levantar a los residentes y ellos no analizan”, enfatizó la autoridad comunal.
Los lugareños se asentaron hace 20 años y bautizaron la zona como Anchaca, se unieron por el afán de criar alpacas aprovechando los humedales del deshielo de los macizos, que por entonces permanecían con nieve perpetua. Lograron la construcción de una escuela y cedieron un ambiente para el Pronoei, pero ambos servicios no operan porque la municipalidad se niega a documentar la demanda ante la Unidad de Gestión Educativa Local de Caylloma.
En el 2015, el personal de la mina llegó para explorar el sector, entablaron comunicación, y en el 2017 se pusieron de acuerdo para permitir el inicio de la primera etapa de exploración, que consiste en abrir hasta 20 pozos de estudio, para determinar la existencia de oro y la ley de este metal precioso, si lo hubiera, para recién conocer si el proyecto entrará en etapa de explotación.
MESA DE DIÁLOGO. En esa relación armoniosa estaban hasta que intervinieron las autoridades del distrito, quienes exigen otra mesa de trabajo en la capital de Lari. “Que hagan todas las mesas si quieren en Lari o en Chivay, pero el acuerdo final tiene que ser acá, porque nosotros somos los interesados, ellos nunca nos han dado nada, jamás han invertido en la zona alpaquera, todo lo ven agricultura para ellos, y para nosotros nada, ahora se oponen sin saber”, advirtió el teniente gobernador.
Al tomar los primeros acuerdos, Buenaventura asignó a dos veterinarios naturales de Huancavelica, expertos en mejoramiento genético, y luego de un año de trabajo los resultados se ven en la reducción de la mortandad de animales, situación reconocida por los alpaqueros como un avance que podría tener mejores resultados en caso de que se cultive forraje para mantener regularidad en el proceso de alimentación de los ejemplares, incluso durante el tiempo de heladas y precipitación de nieve. Por el momento, las cosas permanecen detenidas al haberse generado un conflicto.



