Lo que pareció una campaña de preocupación ciudadana frente a la ola de asaltos en las calles, terminó en una horda de violencia que ahora convierte en delincuentes a los honrados pobladores.
“Chapa a tu choro” comenzó como un sentimiento auténtico de indignación frente a la falta de sanción a asaltantes que; sin embargo, lejos de convertirse en tribuna para propuestas, se volvió más bien en pizarra de odios y violencia que se refleja ahora en titulares tan lesivos como los propios asaltos y que dan cuenta del “rescate” de delincuentes a punto de ser linchados o golpeados por pobladores.
Policías y serenos son ahora agentes dispuestos a liberar a sospechosos de delitos de manos de ciudadanos que enardecidos no miden el alcance de sus acciones.
Fiscales, jueces y hasta ministros se han visto obligados a salir a los medios a advertir las consecuencias que los ajusticiamientos ciudadanos pueden acarrear, aún así, los hechos persisten. Solo en la semana que pasó se han reportado hasta cinco intervenciones de serenos en Paucarpata, Bustamante y Rivero, Cerro Colorado y el Cercado, tal como ha ocurrido en otras regiones donde incluso, se ha llegado a quemar vivos a sospechosos.
Pero la violencia esta semana no solo se reflejó en estos hechos. La actitud irresponsable y agresiva del chofer Carlos Cisneros Carbajal, que atropelló tres veces a una mujer policía para evitar el control de tránsito en la calle Piérola, demostró no solo irrespeto a la autoridad, sino también poco aprecio por el género femenino. No obstante, el conductor espera en su casa ser juzgado mientras la suboficial Carmen Sinca Aguilar se restablece en un establecimiento médico. Familiares y amigos de la policía esperan que el agresor sea ejemplarmente sancionado.

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