Las picanterías de Arequipa se convertirán en bodega de abarrotes
Las picanterías de Arequipa se convertirán en bodega de abarrotes

Las picanterías, auténtica seña de identidad culinaria de la Ciudad Blanca, al igual que muchos negocios del rubro, fueron afectadas por las restricciones del Gobierno para frenar la expansión del coronavirus. Hoy, lejos de tirar la toalla, vienen con una propuesta diferente, pero con la misma tradición heredada por generaciones para hacerle frente a las vicisitudes generadas por el virus.

REINVENCIÓN. Se trata de pulperías, una suerte de almacén de abarrotes donde se expendían productos antiguamente. En estas bodegas de abarrotes mestizos  se encontraran desde productos medicinales, carnes, vegetales, aderezos, dulces, infusiones, tubérculos de gran variedad, especies, hasta biodinámicos saludable “perdidos en el tiempo y autóctonos de nuestro territorio”, explica Roger Falcon Quicaño, administrador de La Benita de los claustros. 

Según el plan de negocio, la distribución se hará primero en grupo, por medio de canastas reciclables. Cada una contendrá alimentos de la mayoría de provincias de la región que abastecerá por una semana a la familia. “Es francamente un encuentro con la historia y el sistema de operaciones antiguo, buscamos revalorar los grandes almacenes que existían en Arequipa”, manifiesta Falcon. 

Tras contar con el visto bueno para realizar el delivery, se inaugurará la primera bodega en el local actual (Cercado). La misma será un área adicional en la Pincatería. Los días de atención serán miércoles, viernes y sábados. En dos meses, se aperturarán dos bodegas más en la ciudad. A la fecha, ya cuentan con un centro de producción, desde donde terminan de pulir los últimos detalles para el inicio de la venta. 

Falcon aseguro que en cuanto se de el permiso para la apertura de los establecimiento de forma regular, los almacenes mestizos seguirán operando. 

DELIVERY. Correo se comunicó con otras dos picanterías que tiene ideas similares y buscan transformar el concepto de comida tradicional pero sin perder la esencia. Se trata de La Nueva Palomino y La Maruja. Mónica Huerta dueña de la primera, aseguró que ya se vienen informado acerca de todas las normativas de sanidad para el manejo de alimentos y mantener el legado vigente mediante la distribución por delivery de comida típica. "Este año se nos dio el reconocimiento de la UNESCO como Ciudad Creativa y es nuestro deber mantener firme la tradición que por generaciones se nos confió", sostuvo. En tanto, Maruja Ramos de Aguilar propietaria de La Maruja, añadió que impulsará el uso de materiales reciclables para la venta de la comida tradicional y  de está forma no afectar el medio ambiente.