El trabajo detrás del cuidado del Patrimonio Cultural es apasionante. Así lo ve Franz Grupp, titular de la Dirección Desconcentrada de Cultura, quien se ha dedicado a esta labor gracias a la influencia de su madre Estela Castelo. Diario Correo conversó con él sobre este quehacer que le ha traído satisfacciones gracias al trabajo que ha realizado en el museo de Santa Teresa.
Ahora que ha vuelto a asumir el cargo, ¿qué proyectos se está planteando?
Más que tener proyectos ahora, lo que estoy viendo es tomar conocimiento de toda la normatividad que ha cambiado en estos años 3 años y medio, desde que renuncié. Estoy enterándome de todos estos detalles y entrevistándome con todas áreas para ver en qué estado se encuentran. Viendo el informe situacional, una cosa es recibir el documento y otra conversar directamente con las personas involucradas. Han cambiado muchas cosas sobre la legislación que debo conocer para no cometer errores. Sin embargo considero que estaremos orientados al cuidado del Patrimonio Cultural, sin descuidar la cultura viva y todas su manifestaciones.
En cuestión al cuidado del patrimonio ¿Arequipa cuenta con suficientes especialistas?
En el ministerio tenemos dos arquitectos que tienen experiencia en este tema. Aún para el Centro Histórico, no son los suficientes; en cuanto a número y para toda la región, menos. Es una de las cosas que vamos a gestionar, buscar personal en esa área, porque sí hace falta.
¿Cómo nace este interés por la restauración de Patrimonio?
Desde siempre he tenido contacto con el patrimonio, mis padres han sido coleccionistas. A mi mamá por afición le gustaba arreglar cosas, sobre todo porcelanas. Tenía una colección interesante, claro en una ciudad que tiembla a cada momento, con buen criterio, hacía esos trabajos de restauración para ella misma, entonces siempre me atrajo, siempre lo vi. En mi casa, a mí y a mis cinco hermanos, nos han dicho que este objeto era valioso. Hemos tenido una educación muy rica para poder valorar el patrimonio, que no la dan ni en los colegios en esos tiempo. Es en base a haber crecido en ese ambiente muy rico que he aprendido esta valoración por el patrimonio, después cuando crecí, me dediqué por completo al tema.
¿En qué se especializa?
Yo me dedico a la restauración de muebles, objetos, cualquier cosa que puede ser trasladada ; sin embargo, en el caso de inmueble, también puedo opinar, porque hay que tener en cuenta que la teoría de la restauración es muy amplia, se aplica para restaurar un lapicero antiguo, una estampilla o una catedral, la misma teoría nos indica hasta donde puede ser la intervención, si esta debe ser reversible, estable, en ese sentido muchas veces he opinado sobre restauración de casonas.
A lo largo de su carrera ¿Qué objetos valiosos ha tenido que restaurar?
Siempre lo he mencionado, hay cosas que se encuentran a lo largo de la carrera. Es ese sentido, el Baúl de la Natividad considero uno de los objetos más valioso. Las monjas sabían de la existencia de ese baúl, pero sucedió que se perdió la llave y no se pudo abrir por varias decenas de años y se quedó ahí . En ese entonces se estaba haciendo el inventario con miras a abrir el Museo de Santa Teresa. Encontramos la caja cerrada, conseguimos algunas llaves y finalmente se abrió, lo que se encontró fue increíble. Es una caja que se abre en tres movimientos y se puede observar más de 100 figuras, con dos o tres escenas de la historia sagrada; las piezas policromadas miden 12 centímetros y están decoradas con oro en polvo; es espectacular. Encontrarse con eso es una satisfacción muy grande, y otra cosa muy importante para los restauradores, es que podemos tener contacto físico con los objetos, que la mayoría de gente ve a través de un vidrio.
¿En qué consiste ese trabajo?
Cuando la gente va a un museo mira la pieza de un ángulo de otro, le puede tomar fotos y nada más, nosotros tenemos el privilegio de manipular ese objeto para corregir alguna intervención mal hecha en algún tiempo, para ficharla, medirla, etc. y ese poder, en realidad , es un privilegio para quienes trabajamos en el campo de la restauración. Mucha gente piensa que es una cuestión de curiosidad de pegar cositas; va más allá de eso, es un trabajo científico, se recurre a laboratorios para hacer análisis de materiales, que no reconocemos a simple vista con la intención de saber qué material se debe utilizar. Es un trabajo apasionante que yo hago con mucha dedicación y que se lo debo a mi madre.
¿Qué significa para Ud. el Museo de Santa Teresa?
El museo como espacio cultural es importante. Es una muestra interesante, lo puede disfrutar un historiador de arte especializado, como un niño de 7 años, está pensado para muchos públicos. No son solo salas tapizadas de cuadros, le hemos puesto cosas que animen al visitante a tener un diálogo con los objetos, esta dividido en temas. La visita comienza con una sala de interpretación, donde se explica las técnicas que utilizaban los artistas del siglo XVIII, cómo se aplicaba el pan de oro que para mucho es un misterio, porque no se difunde, en una parte del museo se explica cómo se coloca paso a paso. Es un lugar que te enseña mucho.

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