POR: SARKO MEDINA
Egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Driana Meléndez Jara realiza actualmente su SERUMS en la Microrred de Salud La Pampa, distrito de Samuel Pastor, Arequipa, donde la cercanía con la zona afectada por el tsunami de 2001 la llevó a reunir los testimonios de quienes vivieron esa tragedia.
Driana, ¿cómo nace la necesidad de relatar el tsunami de 2001 en Camaná? Nació un interés desde que me enteré por primera vez de lo ocurrido. Busqué mayor detalle por internet y, al no encontrar mucha información, pensé que esa parte de la historia de Camaná podría caer en el olvido. La idea inicial fue hacer un reportaje documental a partir de entrevistas que iba grabando; luego surgió la idea, más tangible para mí, de convertirlo en un libro testimonial donde podría incluir fotos y recortes periodísticos.
¿Qué testimonios te marcaron de ese suceso? Aquellos donde mencionan la esperanza; es decir, pensar que su familiar sigue vivo mientras no se encuentre su cuerpo. La esperanza, en cierta medida, suele ser dolorosa, y muchas veces ese fue el caso. Imagino las escenas de la búsqueda de los cuerpos, la manera en que fueron encontrados, el traslado, el reconocimiento y el sufrimiento de las familias. La pérdida humana es muy dolorosa, sobre todo cuando se trata de niños. También resonó en mí el testimonio de un señor que, a pesar de estar a salvo, quiso regresar para ayudar a sus animales. Me conmueve su sensibilidad. Al ir por ellos, una ola lo alcanzó y falleció; su cuerpo fue hallado al día siguiente.
¿Cómo influyó trabajar cerca del lugar de los hechos en tu investigación? Hacer mi SERUMS me ha permitido tener cierta cercanía con la población. Estuve tres meses durante el periodo de verano en el Puesto de Salud de La Punta, uno de los centros poblados más afectados por el tsunami. Ahí empecé a comentar el proyecto a algunas de mis compañeras de trabajo, y una de ellas me ayudó a manera de nexo con las personas que habían sido afectadas.
¿Hay alguna lección urgente que hayas sacado de esta investigación? Sí, la de que no solo basta con conservar la memoria de lo ocurrido, sino que también debemos entender que estos fenómenos naturales pueden volver a suceder y que la prevención sigue siendo la mejor herramienta para reducir sus consecuencias. Es muy importante contar con una población organizada y preparada, pero también son vitales las decisiones y acciones de las autoridades. Por ejemplo, como mencionaron algunas de las personas entrevistadas, ayudaría mucho contar con un sistema de alarma que permita alertar oportunamente a la población; a esto se le suma mejorar la señalización de las vías de evacuación, realizar simulacros, capacitaciones, entre otros. Han pasado 25 años y no se ha hecho lo suficiente.
Te interesan la música, el dibujo y la antropología. ¿Cómo aparecen esas sensibilidades en la forma de contar esta historia? Resalta mi interés por la antropología. Me agrada escuchar a las personas e intentar comprender su manera de ver los hechos, así como los contrastes que puede haber en nuestra forma de actuar cuando estamos sometidos al miedo o al estrés. Al escuchar los testimonios sobre el tsunami, me interesó conocer no solo lo que ocurrió, sino también cómo cada persona lo vivió; es por ello por lo que incluí entrevistas a personas que en ese entonces eran niños.
PERFIL
Driana Meléndez Jara. Veterinaria.
Egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Nació en Quillabamba, Cusco, y desde los dos años reside en Lima, ciudad donde desarrolló su formación personal y académica.
VIDEO RECOMENDADO:






