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El sector industrial cada vez hace mayores esfuerzos para reducir la contaminación ambiental y la empresa Inca Tops, dedicada a la producción textil, es una de ellas.

La firma cuenta con dos proyectos, el primero es para limpiar el agua antes de desechar al río Chili, y el segundo es para reducir los residuos textiles.

En el primer proyecto, utilizan las bacterias para limpiar los microorganismos del agua residual. El gerente de operaciones de Incatops, Michael Sánchez, contó que después de lavar las fibras, estas bacterias son colocadas a la lavadora para que el agua se descontamine y posteriormente puedan reutilizarla. Una vez pasada por el reactor, se vuelve a usar el líquido para el mismo lavado. En el 2015 empezaron con el reuso del líquido en un 30% y esperan llegar al 90% del volumen total de agua que usan, y así ahorrar hasta en 75% del costo que pagan por este líquido que obtienen del subsuelo.

RESIDUOS. El segundo proyecto se trata de usar bacterias anaerobias en los residuos textiles para producir biogas y fertilizantes.

Los desechos de las fibras de alpaca y la lana de oveja son colocadas en un contenedor y a esto se agregan las bacterias que en pocas palabras se alimentan de estos desperdicios por aproximadamente 30 a 40 días y generan el gas metano. El objetivo de la empresa es utilizar este gas para que los trabajadores lo usen en la cocina de la empresa para calentar sus alimentos.

La implementación de la planta piloto tuvo una inversión de más de 380.000 soles, pero ello fue posible con el apoyo del Ministerio de Producción, que a través del programa Innóvate Perú aportó aproximadamente el 70 % de los recursos.

El objetivo de la empresa es transformar 100 kilos de fibra residual por día.

ENERGÍA SOLAR. Otro proyecto que aplican desde el año 2013 es el aprovechamiento de la energía solar. En la planta ubicada en Zamácola, instalaron 200 paneles solares (2 m2 cada uno) en un espacio de 2 mil 400 metros cuadrados para calentar el agua con el que lavan las fibras. Dejaron de usar el gas licuado de petróleo para reemplazarlo por energía limpia. Se estima que entre el 2014 y 2018 dejaron de emitir 2 mil 576 toneladas de CO2.

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