Ilustre jurista arequipeño. Expresidente de la Corte Superior de Justicia de Arequipa. Destacado docente universitario e intrépido escritor. Los restos de Alfredo Cornejo Chávez, según su deseo, fueron cremados en nuestra ciudad y, más allá de la tristeza por la partida a sus 82 años, es recordado por cuatro de sus antiguos alumnos.
CLASES. Reunidos en la Oficina Desconcentrada de Control de la Magistratura; el presidente de la Odecma, Max Rivera Dueñas, junto a otros tres colegas, Víctor Zúñiga Urday, Juan Carlos Benavides Del Carpio y Carlos Luna Regal, comparten los recuerdos de quien fue su maestro universitario.
“Era muy respetado. El que mejor dominaba las cátedras del derecho penal y familiar”, arranca Rivera Dueñas, quien en 1983 egresó de la Universidad Católica de Santa María, casa superior que tuvo en su plana docente al hermano de Héctor Cornejo.
En tanto, Luna Regal, de la promoción 79’, resalta la “ironía” y el “sarcasmo inteligente” con que su exprofesor criticaba la realidad local, además de la calidad de las clases impartidas. Entre risas, recuerda que el doctor Cornejo “tenía expresiones graciosas, decía que era medio diablo aludiendo a que había nacido un 3 de marzo del 33, y que al diablo se le conocía por la marca del 666”.
De igual manera, el juez especializado en lo penal, Víctor Zúñiga Urday, alude a una de las constantes frases del ilustre profesor.
“Exigía una perfección en el tema, nos decía que si queríamos ser penalistas, tuviéramos como almohada el código penal”.
Finalmente, Juan Carlos Benavides recapitula la ‘metáfora del cuy chactado’, explicada por Cornejo, para referirse a la labor del abogado.
“Decía que no seamos como el cuy que tiene una piedra encima, sino que levantemos la cabeza para no tener una sola perspectiva”.
obra. Cornejo Chávez no solo fue presidente de la Corte Superior de Justicia en 1980, sino que gestó e impulsó la construcción del edificio, ahora ubicado en la plaza España. Asimismo, llegó a la Corte Suprema de la República, “aunque por azares del destino no llegó a ser Vocal Supremo Titular”, según Rivera.
En su juventud, trabajó en un diario local y llegó a ser jefe de opinión.
En tanto, entre sus producciones literarias destaca el poemario ‘Ascenso a la nada’, además del compilado de cuentos ‘El juego del diablo’, su primera incursión narrativa,
“No publicó muchos textos en derecho, siempre quiso hacerlo en poesía o novelas”, afirma el titular de la Odecma.
Como bien recordaron los cuatro juristas, Arequipa perdió a un célebre magistrado y docente, pero ganó una nueva figura a seguir.

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