Día del Padre: Conoce a Martín Rodríguez, periodista, abogado, docente y buen papá
Día del Padre: Conoce a Martín Rodríguez, periodista, abogado, docente y buen papá

Martín Rodríguez Salazar es un conocido periodista y abogado, fue director de diario Correo, pero lo que sus amigos más recuerdan de él es sin duda su gran humor y su fe en Dios, ese ser supremo que lo ayudó a combatir una terrible enfermedad, como es el cáncer y que después de superarla, logró llevarlo a escribir su libro “Yo tuve cáncer, Dios me curó”.

Sin embargo, a pesar de las múltiples ocupaciones siempre tuvo tiempo para seguir de cerca el crecimiento de su hijo Martín Alonso Rodríguez Rosado, abogado como él, tiempo que valora mucho y en el que también estuvo su esposa, Ana María.

¿Es difícil ser papá, periodista y abogado?

Cuando uno planifica su tiempo, no. Es complicado, pero a cada cosa hay que darle su lugar, su espacio y sobre todo su importancia. Y yo siempre he dado mucha importancia a mi familia.

¿Qué es lo que le ha inculcado más a su hijo?

Valores y sobre todo la fe en Dios. Él es muy respetuoso y siempre apegado a lo correcto. Es engreído, porque prácticamente es hijo único, pero eso no significó que tenga malos comportamientos.

¿La comunicación es importante entre padre e hijo?

Definitivamente. Eso ahora se da muy poco y origina que los hijos vayan por un lado y los padres por otro. Hay que superar esas barreras para que ambos tengan un mismo objetivo, un mismo fin.

¿La tecnología ayuda a esta relación?

Todo avance es bueno, pero dejamos de lado el lado humano, el de la comunicación, la interacción de padre e hijo.

Y si hablamos de usted. ¿Con cuál de las carreras se queda, periodista o abogado?

Creo que las dos son profesiones maravillosas. He desarrollado por más tiempo la de periodista desde hace 42 años y tengo 32 años de abogado. También he desempeñado la docencia universitaria y por poco tiempo he sido magistrado de la Corte Superior de Justicia.

¿A los cuántos años empezó como periodista?

Me inicie a los 13 años en mi tierra natal, Camaná, haciendo periodismo radial, era estudiante de secundaria. Posteriormente, hice mis estudios superiores en Arequipa y seguí haciendo radio, después tuve una invitación especial de mi amigo Bernardino Rodríguez para hacer periodismo escrito en diario Correo.

Medio en el que llegó a ser director.

Me inicié como todos, como reportero. Después fui redactor, jefe de informaciones y de allí director. Estuve activamente 35 años de mi vida involucrado como periodista.

¿El periodismo y el derecho van de la mano?

Son tareas muy afines, tienen un denominador común como es alcanzar la justicia social, dar a cada cual lo que le corresponde, hacer justicia a la gente y ayudar. Buscar lo justo, lo correcto, lo ideal.

¿También ha podido palpar las injusticias?

Evidentemente, es por eso que tanto como periodista y abogado siempre he buscado que se combata la injusticia, se luche por la justicia social y dar a cada cual lo que le corresponde.

¿Se ha sentido frustrado por no haber hecho algunas cosas?

Sí, algunas unas veces. A pesar de lo que uno apunta no se pude conseguir lo correcto, lo justo y eso hace que tengamos muchas frustraciones.

¿Cómo observa el periodismo actual?

Creo que hay algo que destacar. Es que el papel fiscalizador de la prensa es determinante para combatir la corrupción. Hay que alentar a los buenos periodistas para que sigan en ese camino y poder frenar los actos inmorales que se presentan en todas las instituciones, sean públicas o privadas.

Para usted, ¿ la fiscalización de la prensa apunta a buscar lo correcto?

Sí, porque si no se destapan los actos inmorales continuarían cometiéndose y seguirían en el poder los corruptos y eso es lo principal que se debe combatir.

A usted le tocó vivir un momento muy difícil en su vida

Sí. Yo tuve a los 40 años un cáncer de estómago que fue una prueba dura que me puso la vida. Tuve mucha fe en Dios y eso fue un factor determinante para salir adelante. Gracias a Dios fui operado por un brillante médico , pero la fe fue un factor determinante como cuento en mi libro “Yo tuve cáncer Dios me curó”. Ahora 18 años después, estoy curado.

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