El distrito de Socabaya es uno de los más representativos de Arequipa, y quizás uno de los que mejor oferta gastronómica tiene para ofrecer desde sus ancestros. En sus calles se encuentran diversas picanterías, pero entre ellas, podemos ubicar una que a pesar de tener tan solo 4 años de vida, lleva sobre los hombros una historia de varias décadas.
Hablamos de La Fonda de Don Coco, de propiedad de Jorge Fierro Paredes, un picantero como pocos, pues afirma que el ser varón le da un extra a su comida, aunque tenga que confesar que la gastronomía arequipeña fue siempre un matriarcado.
Su local nos lleva al recuerdo de otra época, pues su batán nos indica que allí, la cocina es un tema de tradición y eso lo saben muy bien los comensales que día a día disfrutan de sus potajes.
Diario Correo conversó con Don Coco para descubrir la historia de esta picantería ubicada en la cuarta cuadra de la avenida Paisajista. A continuación la entrevista:
¿Cuándo nace La Fonda de Don Coco? Nace hace 4 años y medio a raíz de que he heredado la tradición picantera de mi madre, Soledad Paredes Quiroz, dueña de la picantería La Fonda del Labriego y que está aquí al frente.
¿Representan toda una tradición gastronómica? Sí, toda la familia se dedica a la gastronomía arequipeña, y yo decidí continuar con este legado dirigiendo mi propio local.
Son muy pocas las picanterías a cargo de varones. ¿Cómo decidió dirigir un negocio como este? Ya no es tanto, en la sociedad picantera ya somos 4, La Capitana, mi amigo Pepe, por ejemplo. Aquí yo atiendo con mi esposa y hermana.
¿Cuál sería ese plus que tiene un picantero hombre a diferencia de una mujer? Ya el hecho de ser hombre y picantero es un don (risas), porque siempre ha sido un matriarcado, el plus sería por la fuerza y, además, porque podemos ver muchas cosas.
¿Por qué no siguió siendo parte de la fonda de su madre? Yo decido crear mi picantería porque quería también mi independencia y creo que eso es natural, por eso también le puse La Fonda de Don Coco, similar de alguna forma a la de mi madre.
¿Fue difícil el camino de este establecimiento? No, al contrario, yo trabajé con mi madre 25 años y eso me hizo conocido, fue algo que me lanzó, por eso fui conocido.
¿Qué recuerdo más grato tiene de estos cuatro años? El local, mi local no era así, se remodeló hace 6 meses, era apenas de esteras, la cocina era pequeña. Lo gratificante fue que siempre he tenido público, uno cuando tiene vocación lo tiene todo, creo que eso es lo fundamental.
¿Qué plato es el que más le piden sus comensales? El chaque de tripas, las torrejas de verduras, mi estofado de cogote de res a la chicha.
¿Es posible saber en qué se diferencian ustedes a las otras picanterías de Socabaya? Lo diré sin ánimo de ser malo, la única picantería de mi madre, y luego gracias a ella nací yo, la clientela de Socabaya es distinta a diferencia de otros distritos, a parte de sus productos, por ejemplo el ají de calabaza.
¿Qué le depara a la Fonda de Don Coco a futuro? Las expectativas son grandes, tener una picantería familiar, crecer en relativo a local, porque restaurante es diferente, no quiero otros locales, cuando uno viene quiere ver a la cocinera, y eso es conservar la tradición.
¿Hacer crecer el local? Sí, para atender mejor a nuestros clientes y ojo, son aquellas personas que siempre vienen, que ya saben de mi sazón y siempre están presentes.
¿Dejar el legado a los hijos? Claro, a mis hijos, tengo tres, dos en la universidad y una pequeña de 10 años, ellos siempre me ayudan principalmente los fines de semana, o si no a cualquiera que quiera seguirlo, porque esto de la picantería es muy bonito.
¿Cuál es su mensaje por este 479° Aniversario de Arequipa? Visiten todas las picanterías de Arequipa, sobre todo la Fonda de Don Coco (risas). También seamos buenos ciudadanos, y eso no es cantar solo el himno, sino en no ensuciar esta ciudad, respetarla, pagar los impuestos, y bueno que la pasemos bien como solo se sabe en Arequipa.

:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/DXHLCJWTKRECXNXT6PBZ2O3BEU.jpg)


