La Tomilla y su festivo legado de carnavales

“la viuda” y “los enamorados” son personajes característicos

06 de Marzo del 2019 - 09:48 » Textos: Carmen Meza Tiga » Fotos: Guillermo Gaona

No puede haber una comparsa sin peculiares personajes. En el pueblo de La Tomilla, distrito de Cayma, mantienen por varias generaciones a “la viuda”, la cual es personificada por un varón que le da un toque especial con su desgarrador llanto.Fermín Zevallos por muchos años personificó a esta mujer que solía cubrir su acongojado rostro en medio de velos oscuros. 

El dolor de haber perdido a su esposo se confundía con el coqueteo de reemplazar su lugar con una nueva pareja, así acompañaba a la comparsa, enamorando a los varones que encontraba a su paso, pero era solo por momentos, ya que repentinamente sorprendía a todos con un profundo llanto.

Fermín participó hasta muy avanzada su edad en las fiestas de carnaval y hace 6 años dejo de existir, dejando su peculiar recuerdo.Florentino Barreda y Genaro Gaona eran “los enamorados”, el primero usaba un traje de militar y el segundo era la bella dama. 

Las muestras de amor se daban a lo largo del recorrido de la comparsa por las calles, pero la coqueta señorita no podía controlar su impulso por acercarse a los caballeros, eso enfurecía a su pareja, generándose serías escenas de celos que arrancaban más de una sonrisa en los asistentes. Este peculiar amor fue mostrado por varios años hasta que la edad de los protagonistas se los permitió.

RECUERDOS. Carlos Zevallos Cornejo en la actualidad es uno de los músicos que acompaña a los cantantes de coplas en la agrupación tomillera. Él todavía recuerda las fiestas de antaño cuando era niño y que solían durar una semana.“Como nuestro pueblo estaba ubicado a la salida hacia la sierra, los buses pasaban por el lugar, aprovechábamos eso y le echábamos agua a los pasajeros. 

Las trabajadoras que salían en la tarde de laborar en las chacras también eran sorprendidas y llevadas a las acequias o pintadas con polvos de colores, betún y anilina”, comenta.La vestimenta era importante para los pobladores de esa época, por eso solían acudir a visitar a Jerónima Cervantes, la única persona que confeccionaba los disfraces para los mojigangos y demás personajes de todo el distrito.

RENOVADOS.  En la actualidad, el pueblo ha crecido demasiado. De las 217 casas que había, ahora son miles de familias y con ello se debilitó esta festividad por una temporada, pero los descendientes de las familias fundadoras han decidido retomar esta tradición y de manera paulatina formaron un grupo que ha sobrepasado los 100 integrantes.

Guillermo Gaona es el coordinador de esta organización y siempre está atento a la participación de su comparsa en las diversas actividades sobre todo en los carnavales.“Las primeras familias que festejaban de manera especial el carnaval eran los Zevallos, Gaona, Rodríguez Gaona, Gómez y Abril. Ellos dejaban de lado otras ocupaciones para las fiestas, esto se ha perdido un poco pero lo estamos retomando”, comentó.

Arequipa ha crecido considerablemente con la migración de familias que en busca de mejores oportunidades han llegado para asentarse, pero estas agrupaciones buscan que las fiestas tradicionales no se pierdan, ya que son típicas de la Ciudad Blanca.

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