Cuarenta y dos años de su vida los ha pasado en una cabina de radio, el tiempo suficiente para entender que siendo periodista no se logra ser millonario. Edgar Añari García tiene sesenta años de edad y camina diariamente por la calle San Camilo, no lo saludan, tampoco dicen: ahí va Añari, pero él siente que todos los días ayuda a alguien.
Después de las dos de la tarde, es un arequipeño más que se confunde entre el gentío que va y viene. En esta vida no todo es dinero, hay que trabajar en lo que a uno le gusta, dice. Este periodista de la vieja escuela supera el metro setenta y su figura, mientras camina por una vereda de la calle Perú, no logra pasar desapercibida. Estudió psicología, pero se dedicó al periodismo. Me ganó la profesión, siempre dice, cuando se le pregunta sobre su oficio.
Añari es serio, tiene un hablar pausado y una mirada fija y pensativa, así meditando qué contestar a la próxima pregunta.
¿Por qué eligió el periodismo?
Porque es una profesión en la que se puede ayudar a la gente, responde mientras caminamos por San Camilo después de haber dejado la cabina de la Radio Melodía.
¿Espera que alguien le diga gracias en esta profesión?
No, pero lo que espero cada día es que los oyentes, los arequipeños sientan que Melodía es su radio y que nosotros siempre vamos a estar ahí para servirles.
El pago como suele decir no alcanza para viajar en taxi. Tomo combi y es bueno porque siempre observo lo que pasa en la ciudad, sus calles, su gente; esta debería ser una labor de los políticos, viajar en combi cada mañana para escuchar lo que quieren los arequipeños, comenta.
A la radio llegó de curioso, tenía 18 años de edad. Marcio Soto Rivera lo había llevado una tarde a conocer Radio Melodía. Solo fui a ver, a curiosear y cuando pestañeé ya había pasado mucho tiempo.
ESCUELA. Conoció a Jorge Velásquez, Jorge Humberto Monzón, Pepé Urrea, de los que se hizo buen amigo pese a que tuvieran pensamientos diferentes. Pero siempre con la línea periodística de don Hermógenes Delgado, sin direccionamientos.
Hincha del Huracán y aficionado al fútbol, inició su carrera narrando partidos de balompié, su labor por esos días era entrevistar en la cancha después de finalizado el encuentro, a los futbolistas. Pasados los años fue invitado a narrar noticias y luego a comentarlas.
Hoy es uno de los periodistas de mayor renombre en el horario de cinco a ocho de la mañana y de doce del mediodía a dos de la tarde. Juicioso y crítico, en más de una vez estuvo a punto de lanzar el micrófono a su entrevistado, no por mal educado sino porque lo invitaron a esta acción.
En la cabina estaba Mauricio Mulder y me dice: ¿Usted dice la verdad?. Recuerdo que le dije: Los políticos mienten. Molesto se paró y quiso faltarme el respeto entonces pensé, yo no me dejo y también me paré.
Claro, no fue a más la situación, pero me quedó para contar.
Sus anécdotas no las cuenta, no porque no las tenga, sino como él se excusa es malo para contarlas.
¿Radio Melodía desaparecerá?
Yo no creo que desaparezca Melodía, la gente tiene en su mente y su corazón la radio, en la calle o en el micro escuchas yo soy Melodía y otro dice yo también.
¿Piensa dejar la radio?
Voy a morir en mi cabina de radio frente al micrófono.
Añari, el señor Añari lee todas las tardes periódicos revistas y libros, en especial aquellos de poesía y aunque dice que el tiempo a veces es cruel, ya que no le permite sentarse a escribir un verso, comenta que el tiempo en un futuro puede convertirse en un buen verso.
Por ahora, cada mañana se puede escuchar su voz en la estación 104.3 de la Frecuencia Modulada durante la mañana: Qué su día sea muy bueno y levántese con mucho optimismo. Una frase parecida a la que lleva en la mente: Vivir como si fuera el último día. Pues aunque no gané mucho y viaje en combi, como declara, es feliz narrando noticias, ayudando a la gente que llama a decir que se le perdió un documento o que realiza una denuncia porque nadie más la escucha.

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