El anexo de Mosopuquio pertenece al distrito de Characato y durante varias décadas fue un lugar pujante por la actividad agrícola.
Pero poco a poco el agua de los manantiales comenzó a escasear al extremo que ahora sólo es usado para regar pequeños andenes, lo que ocasionó que varias familias emigren a la ciudad de Arequipa en busca de mejores oportunidades tanto laborales como educativas.
REALIDAD. En el pequeño pueblo con estrechas calles y casas de barro y piedra, quedaron algunas personas que no quieren dejar sus viviendas porque son de avanzada edad y aseguran que no podrían acostumbrarse al movimiento de una ciudad.
"Este lugar fue cuna de reconocidas familias que suelen venir en fechas importantes como la Navidad donde armamos el nacimiento en nuestra iglesia y en la noche cantamos villancicos compartiendo entre todos", comentó Hermelinda Sánchez, teniente gobernadora de Mosopuquio.
El anexo será uno de los beneficiados con el agasajo navideño que organiza la parroquia San Lázaro, el colegio Talent School y diario Correo.
A pesar que no hay un colegio los niños suelen llegar a pasar sus vacaciones. Desde el 20 de diciembre se les puede ver jugando en la plaza bajo la sombra de los tres frondosos árboles que tienen más de 90 años.
"Estamos esperando que se construya la represa para que se pueda sembrar todos los andenes y terrenos que están abandonados porque no hay agua para regar. La mayoría vivimos de la crianza de ganado", agregó
Mosopuquio se resiste a desaparecer por su gente que lucha diariamente para seguir adelante a pesar de las limitaciones, con la esperanza que esta realidad cambie pronto.

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