Minucioso, creativo, perseverante y exigente son las características que describen al artista visual Jorge Rubio, quien trabaja en la filmación de bodas y plasma cada momento en fotos que describen el sentimiento de las parejas. Correo dialogó con él para conocer lo que hace y descubrir el secreto de su éxito en el marco del Día del Trabajo.
¿Cómo empezó en este trabajo? Fue a los 7 años, cuando descubrí una cámara a través de espejos de mi papá en casa, me gustó y dije: “esto quiero hacer cuando yo sea grande”.
¿Qué encontró en esa cámara? Un mundo de imaginación, creatividad y la posibilidad de ver diferente la realidad. Tanto el video y la fotografía, que son primos hermanos, son parte de mi familia.
¿Cuánto tiempo en este trabajo? Treinta años, mi primer evento fue en 1987, cuando apoyé a un amigo que trabajaba en Continental Televisión.
¿Cómo camarógrafo? No, primero como asistente de cámaras, porque ante cualquier cercanía a las cámaras yo estaba feliz y siempre estaba detrás de cámaras con agencias de publicidad, canales de televisiones , con la fotografía en pasarelas, comerciales, cine y teatro y otros. Si no hacía fotos, producía videos, siempre detrás de una cámara.
¿ Cómo es este trabajo? El lenguaje de la imagen, tanto en fotografía como en vídeo es diferente, pero la creatividad y el mensaje sigue siendo el mismo, porque puedes comunicar lo mismo a través de la parte audiovisual y a través de una sola imagen (fotografía). Es cómo trasmites sentimientos y emociones, lo que importa es tu creatividad, imaginación y percepción.
¿Qué fue lo más difícil? En esos años, tener una cámara era casi imposible, porque una profesional no bajaba de los US$ 30 mil, eran carísimas, pero tenía amigos que sí tenían esas cámaras y me asociaba con ellos. Les daba ideas y animaba, así empezó mi emprendimiento, hasta que mis amigos tuvieron otros intereses, era algo pasajero para ellos. En ese momento decido invertir en ello con los créditos que ayudan y que son tus socios detrás de la puerta. Así empece mi carrera empresarial.
¿Cubre diversos eventos? Bueno, dentro de este proceso uno se especializa en algo y eso me llevó a las bodas, porque fue el primer trabajo que realicé y vi un buen mercado y le tengo una gratitud grande. Me cautivó porque los clientes admiraban el arte, la dedicación y el esfuerzo. No hay trabajo por el que no me feliciten, ahí mido la calidad, el reconocimiento viene solito.
¿Desde qué hora empieza a cubrir una boda? Muy temprano. Ahora se estila mucho las bodas de mediodía y el trabajo de armar las cosas, preparar los lentes, baterías memorias, todo eso empieza a las 7 de la mañana. Luego salimos a las 9:30 para estar junto a la novia en su preparación antes de ir a la ceremonia religiosa y terminamos a las 10 de la noche. Es una jornada ardua, a veces cuando tenemos más de dos eventos por día, terminamos a las tres de la madrugada, pero hasta recoger las cosas culminamos a las 5:00 horas. Son trabajos de 18 a 20 horas.
Trabaja más los fines de semana. No, es todos los días porque está en boga el tema de la sesiones proboda y postboda. Para esto nos vamos todo un día a los lugares donde los novios tuvieron vivencias bonitas, pero los viernes, sábados y domingos son los días más activos.
¿Cada boda es distinta? Para mí, cada boda es un trabajo nuevo, no es copia de la otra, te puedo enseñar las más de 3 mil bodas que he cubierto, todas son diferentes. Mi fuente de inspiración son las personas y capturó su escénica.
¿Cuál es su filosofía? Disciplina, esfuerzo, dedicación y pasión.
¿Disciplina porque? Si no hay disciplina, por más esfuerzo que hagas caes al vacío.
¿Qué siente cuando trabaja? Cuando yo voy a un evento me voy a divertir, a los chicos les digo vamos a divertirnos, en vez de decir a trabajar, y es que el ambiente donde laboramos es de felicidad.
¿Es un delito llegar tarde? Sí, no puedes llegar después de la novia, pero cada error tiene una solución.

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