Los 300 soldados que se incorporaron de forma voluntaria al servicio militar recibieron ayer de manos de sus padres o apoderados las armas del Perú con el que permanecerán por 2 años.
En una ceremonia tradicional realizada en el cuartel Arias Araguez y ante el aliento de sus familiares, los militares juraron fidelidad a la bandera del Perú y a la defensa del país.
El general de la III División del Ejército, Manuel Rodríguez Luna Victoria, señaló que los voluntarios ingresaron en enero y desde entonces recibieron instrucciones básicas como el manejo de armas. Con este grupo, el Ejército cuenta con 600 soldados nuevos.
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