Los dirigentes de diversos asentamientos humanos se han organizado para poner en marcha las ollas comunes y así alimentar a las personas vulnerables de su zona el tiempo que dure el aislamiento social por la COVID-19.
En el sector de Mujeres con Esperanza, en la parte alta del distrito de Cayma, la presidenta de esta asociación de vivienda, Judi Ortiz, convocó a los vecinos y hace un mes están encargándose de alimentar a 13 vecinos necesitados entre adultos mayores, madres solteras y personas con discapacidad.
“Les llevamos almuerzo a sus casas de lunes a viernes y no se cobra por ello. Tenemos insumos para cocinar porque nos apoyan empresas privadas y vecinos porque no contamos con el apoyo de ninguna autoridad”, dijo Ortiz.
El mismo entusiasmo se ha dado en otros lugares como la vía Arequipa-La Joya donde diariamente 9 ollas comunes alimentan a los más vulnerables de las asociaciones de vivienda ubicadas en ambos lados de la carretera.
Pero no todos tienen la suerte de contar con este apoyo, en el pueblo joven Apurimac en el distrito de Alto Selva Alegre los pobladores solo guardan el recuerdo de los tres comedores populares que habían en la zona y que en estos momentos hubieran podido servir para alimentar a los vecinos más necesitados. El dirigente Jorge Queso dijo que más de 10 mil personas viven en el lugar y una considerable cantidad son de escasos recursos por ello solicitó al gobierno central que se reabran los comedores.
En la margen derecha del distrito de Cerro Colorado hay 14 pueblos jóvenes que también buscan organizarse, pero sin la ayuda de sus autoridades los dirigentes se ven limitados para poner en funcionamiento las ollas comunes.

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