Carlos Cavero ha creado al Ronsoco azul un tierno roedor que se come el corazón de los lectores con un apasionamiento contagioso y una dosis precisa de humor. Estuvo presente en la 20ª FIL de Lima cosechando éxitos y parabienes.
El ronsoco es un roedor exitoso, al igual que Mickey Mouse, ¿cómo es posible si una rata no es atractiva por naturaleza?
Los políticos tampoco son atractivos, pero en época electorera, sonríen. Cuando creé al personaje quise que fuera sencillo, que cualquiera pudiera dibujarlo, que reflejara algo de ternura y que transmitiera un mensaje claro: Soy azul, eso no es normal, lo mismo le está pasando a la Amazonía y debemos ayudarla.
Agotaste todos los ejemplares del Ronsoco azul en la FIL 2015, ¿qué vendrá para el 2016?
Fue una sorpresa, y satisfacción personal que se acabaran los ejemplares en la FIL, ahora a seguir para adelante, la propuesta del segundo comic está vigente y se plantea sobrepasar el éxito del primero con mejores historias de más de una página.
¿Es tu personaje un reflejo de ti mismo tanto física como síquicamente?
Siempre hay algo del autor, en mi caso es 50/50, entre lo ácido, sarcástico y humorístico, la ternura es ese 50% que me falta a mí pero no al personaje.
¿Qué soluciones plantea el Ronsoco con respecto a la contaminación ambiental?
Soluciones sencillas, tan fácil como no ensuciar las calles y respetar las áreas verdes, todo con el combo de 2x1 de humor y sarcasmo. Soy activista de las viñetas sencillas, de poco texto y gráficos de libre interpretación.
¿Qué opinas de la propuesta gráfica de tus colegas limeños y cusqueños con quienes departiste en la FIL?
Son unos capos, muchos de ellos ya con años de experiencia en el humor gráfico. Desde el aspecto personal hasta de sus orígenes. Los personajes o relatos que han creado son maravillosos, admiro bastante su motor e inventiva.
¿Por qué elegiste al Ronsoco como primer protagonista de un cómic?
Era el 2010, época de elecciones. En Pucallpa todos los animales conocidos ya estaban dentro de un rectángulo para ser tachados, así que sin pensarlo mucho me fui por el animal menos mencionado de la Amazonía: un ronsoco. El nombre me gustó de golpe y, claro, hacerlo de color azul fue la cereza del pastel.
Gallinazo no canta en puna, ¿y ronsoco?
Y si ronsoquea es por fortuna. Todos hablan de la magia de la selva, pero pocos la han vivido. En la FIL, mucha gente desconocía que era un ronsoco, ni con el clásico es el roedor más grande del mundo, había que hacer la comparación que es como un cuy gigante. Desconocer la variopinta fauna nacional es lamentable, el Perú no es Lima y la selva peruana no son los No contactados.
¿Es el ser humano una plaga para la madre naturaleza?
Sí. Se vive en una época de despilfarro, donde se compra cosas que no necesitas. Y claro, el ser humano se está acostumbrando a ese consumismo desmedido. Me quedo con una cita de Serje Lautouche, economista y filósofo francés: Quien crea que un crecimiento ilimitado es compatible con un planeta limitado o está loco o es economista, el drama es que ahora todos somos economistas.

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