En el 2014, durante la primera gestión de Wilfredo Oscorima, se inició el proyecto de envergadura ‘Mejoramiento de la Capacidad resolutiva del hospital de Ayacucho, Miguel Ángel Llerena de nivel III-1’ que en los años posteriores se convirtió en una obra bandera de la actual gestión por su categoría y complejidad. Cuatro años después y ad portas de su entrega, se evidencia la falta de planificación de las autoridades, debido a que el mega proyecto iniciará su funcionamiento como de nivel II-2 y no de III-1 como se promocionó por muchos años.
ENGAÑO. A raíz de los cuestionamientos al proyecto, las autoridades y funcionarios, encabezados por el vicegobernador, Víctor De la Cruz, presentaron un informe del estado situacional, donde admitieron todas las dificultades que afrontan, los mismos que no permitirán que el hospital inicie sus funciones al 100% de su capacidad resolutiva de alta complejidad, sino sólo con un nivel de 50%.
A pesar de que por muchos años se ha promocionado como un proyecto nuevo de alta complejidad III-1, el asesor principal del Gobierno regional de Ayacucho, Efraín Pillaca, manifestó que este proyecto no fue nuevo, sino mejoramiento del actual hospital II-2 y que por ende corresponde el traslado de todo el personal y especialistas a estas nuevas infraestructuras mediante un rediseño de todo el sector salud.
Añadió que los funcionarios tendrán que garantizar todas las condiciones y así, en los próximos años obtener el nivel que corresponde mediante una recategorización por el Ministerio de Salud, pero que mientras tanto iniciará a funcionar como un II-2.
Agregó que aún existen pendientes antes de iniciar con la operatividad como la culminación de la media tensión (electrificación) con la conexión interna, el suministro de GLP y oxígeno que estaría en proceso de implementación y la línea de telefonía e internet y una vez culminado, realizar la prueba general de todos los equipos.
BRECHAS. Por otro lado, para iniciar a operar se tiene una brecha en recursos humanos y gastos de operatividad. El director del Hospital regional de Ayacucho, Jimmy Ango, informó que el actual hospital funciona con un millón de soles mensuales, pero que para un funcionamiento óptimo del nuevo nosocomio se necesitaría 104 millones de soles anuales que equivalen a ocho millones mensuales, es decir, siete millones más.
Ante ello, las autoridades y funcionarios plantearon el funcionamiento con el 50% de su capacidad que representa un total de dos millones de soles para recursos humanos y dos millones 300 mil para el plan de operaciones, pero el Gobierno Regional de Ayacucho aún no cuenta con este presupuesto, sólo un compromiso de atención prioritario del Ministerio de Salud.
Acotó que para la atención del requerimiento total, el Minsa puso algunos requisitos como es la culminación de entrega recepción de la obra e inicio de la elaboración del expediente técnico, así como un compromiso de la institución regional con los trabajadores para el traslado a las nuevas infraestructuras, que aún no han logrado.
CAMBIOS DRÁSTICOS. Pero una vez que ocurra el traslado a las nuevas instalaciones, ¿Qué ocurrirá con los demás establecimientos de salud?, el titular de la Dirección Regional de Salud (Diresa), Jhon Tinco Bautista, explicó que se rediseñó la organización de los servicios de salud en la zona urbana.
Una vez que el personal administrativo y asistencial del actual nosocomio II-2 se traslade, los ambientes que dejarán, en la avenida Independencia, será ocupado por los trabajadores del Hospital de Apoyo de Jesús Nazareno.
Este establecimiento funcionará con la categoría II-1 y al igual que el centro de salud Los Licenciados y San Juan Bautista, estos dos últimos con categoría I-4, servirán como anillo de contención para la nueva infraestructura.
Sin embargo, lo que las autoridades y funcionarios del gobierno regional y el sector salud no informaron de manera clara es qué va ocurrir en los ambientes que dejarán en Jesús Nazareno, el cual bajará de nivel a un I-4. Asimismo, no explicaron de dónde traerán al personal de salud para continuar con las atenciones.
Para la secretaria del sindicato de trabajadores del hospital regional, Maruja Ochoa, esta situación generará más conflictos sociales, debido a que trasladarán de un lugar a otro al personal de salud, afectando a la población.
Pese a esto, el director de la Diresa señaló que el rediseño de los establecimientos de salud recibió asesoría técnica y fue desarrollado en coordinación con la Red de Salud Huamanga y el HRA.
Finalmente, otra de las dificultades que afrontará el GRA a partir de ahora es mejorar los pagos para atraer a más médicos especialistas.

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