Leyendo "El Corsario Negro" le tomé cariño a la literatura
Leyendo "El Corsario Negro" le tomé cariño a la literatura

Ulises Gutiérrez Llantoy, es el escritor huancavelicano actualmente más reconocido, estuvo en la ciudad presentando su libro “Cementerio de Barcos”.

¿Qué recuerda del primer libro que leyó o le impactó?

En el colegio nos obligaban a leer libros. De esos libros no recuerdo absolutamente nada, en cambio, recuerdo nítidamente que el primer libro que tomé por mi cuenta y empecé a leer, me enganché, era “El Corsario Negro”, de Emilio Salgari, a partir de allí le tomé cariño a la literatura. Lo pasé bien cuando lo leí.

¿Cree que la juventud de ahora lee?

En el encuentro que tuvimos con el Colegio Cooperativo, me sorprendió mucho las preguntas que me hacían los alumnos, se notaba que lo habían leído, entendido y disfrutado, me alegró muchísimo. A juzgar por sus preguntas y la manera que me pedían detalles de la historia, más de uno se habrá sentido con ganas de escribir y seguir leyendo.

En The Cure en Huancayo y Cementerio de Barcos, usted toca el tema de la violencia que imprimía Sendero Luminoso, ¿Cómo lo marcó esa época?

A toda mi generación (nos marcó), quienes hemos sido jóvenes en los 80tas y 90tas, era inevitable tocar ese tema, si uno va a contar una historia ambientada en esos años es inevitable pasar por esos momentos. Cuando escribí “Cementerio de barcos” no lo tenía planeado (tocar el tema), porque en “Ojos de pez abisal” ya había abordado el tema, en cementerio ya no tenía la necesidad de hacerlo. Pero, en la medida que avanzaba, la propia historia reclamó que se cuenten esos detalles que vivió el país.

¿Cree que el Perú recuerda bien esa época?

Los de mi generación lo recordamos siempre, los jóvenes, seguramente quienes lean sientan la necesidad de enterarse más, pero, me temo que la gran mayoría no le toma interés al caso.

¿Podremos volver a vivir esa historia?

Sí, siempre vuelven a aparecer esos líderes mesiánicos que nos vuelven a prometer el paraíso a sangre y fuego.

¿Y eso, qué le parece a usted?

Me parecen seres despreciables, quienes vivimos los 80tas y vimos caer el Muro de Berlín desaparecer la Unión Soviética, la muerte de varias de esas ideologías y que ahora, alguien, pretenda nuevamente vender cebos de culebra a través de discursos, me parece despreciable, no logro entenderlo, hay gente de mi generación que haya pasado por eso y le de alguna alternativa a ese tipo de ideología.

¿A qué ideología se refiere?

Al comunismo, ahora lo llaman socialismo, ya no suena bien decir “soy comunista”, si alguien lo dice suena a decir “soy loco”.

¿Qué opina sobre la literatura de Huancavelica?

He leído a Zeín Zorrilla, Orlando Loayza, Isaac Huamán, a través de ellos leí literatura huancavelicana. Tuve más contacto con huancaínos, nuestros pueblos se parecen tanto que uno no encuentra diferencia. Me alegra saber que en Huancavelica crece la movida literaria.

¿Qué hacer para que siga creciendo?

Encuentros como el que tuvimos (con los alumnos de Cooperativo), quizás a nivel universitario ayudaría a encontrar más lectores en la población. Escritores siempre habrá, las tecnologías de nuestro tiempo hacen obsoleto leer un libro, más aún buscar literatura.

¿Qué piensa de la literatura en Quechua?

Cuando uno escribe lo hace pensando en el lector, hay quienes dominan el quechua y lo pueden hacer, bienvenido sea, recién comencé a aprenderlo, no lo domino, mis padres eran quechuahablantes, viví de la cultura quechua, trato de compartir esa cosmovisión en mis libros, novelas, cuentos, Si hay gente que escriba en quechua y lectores que puedan comprenderlos, bienvenido sea.

Es todo un reto escribir en quechua, al ser este un idioma más oral que escrito.

Por supuesto, sus reglas gramaticales no tienen nada que ver con el español, cuando traduces una historia en quechua o cuentas un chiste, no tiene la misma sensación.