Torovelay: Ancestral ritual de sincretismo entre lo andino y occidental

Pobladores velan al astado 24 horas antes de que ingrese al ruedo para que tenga un buen desempeño. Es uno más de los ritos practicados en Huancavelica durante, multitudinaria celebración de Pentecostés

23 de Mayo del 2018 - 08:32 » Textos: César Velit » Fotos: Javier Ninanya

Las velas encendidas sobre una mesa, un retrato al que le rezan, los cigarros, la hoja de coca y las oraciones, hacen suponer que se realiza el velorio de una persona cualquiera, sin embargo se trata del “Torovelay”, ancestral ritual donde “velan” al astado, un día antes de que ingrese al ruedo para que su desempeño sea el esperado.

TRADICIÒN Y FERVOR. Por estos días Huancavelica, vive una multitudinaria celebración en la fiesta del “Pentecostès en honor al Espíritu Santo y el Toro Pukllay”, que congrega a casi toda la ciudad, visitantes llegan desde distintas partes del país y del extranjero y según estimaciones el consumo de cerveza supera las 18 mil cajas, además el concurso de bandas de músicos, el tradicional “Albazo” y especialmente el “jala toro” y las corridas, atraen la atención general.

Los “espontáneos toreros”, la mayoría en estado de ebriedad que desafían a las bravas reses en el “jala toro” o que invaden el ruedo, se cuentan por cientos, por ello no es de extrañarse que al final de cada día de jornada taurina, los heridos alcancen varias decenas, lo que significa arduo trabajo para personal de salud, Policía y bomberos.

TOROVELAY. Uno de los ritos más llamativos, que se practica durante esta tradicional celebración, es el denominado “Torovelay”. A opinión del antropólogo Gualberto López Molina, este acto es una muestra de la religiosidad andina, que tiene que ver con su cosmovisión, en estrecha relación entre la Pachamama (madre tierra) y la divinidad que está representada por los cerros o apus.

“El Torovelay es un sincretismo entre la cultura occidental y andina. El poblador del ande, considera que el amo de los animales es el espíritu del cerro, en este caso el Tayta Huamanì, por ello debe pedirle permiso para trasladar al toro a otro lugar. El ritual se celebra 24 horas antes de las corridas, donde un entendido funge de sacerdote y debe repetir un ritual de veneración”, explica el estudioso.

Las palabras que repite el sacerdote son generalmente: ”Tayta, permítenos sacar a nuestro hermano el toro para que pueda ir a otro lugar, asimismo bríndale fuerza y dale valentía para que aguante el cambio de escenario”.

Gualberto López explica que el ritual es completado con el “Pagapu”, que consiste en dejar dádivas, como 5 pétalos de claveles, cera, cigarros, ají, vino, aguardiente, velas y frutas, (estas últimas deben ser de la costa, para completar el sincretismo entre lo andino y lo occidental).

Todos estos regalos se colocan sobre una mesa con mantel blanco, donde también está una imagen del toro, que hace las veces de réplica de lo que será el día siguiente, también el moño y el lazo con el que será llevado al ruedo y el sacerdote hace entrega de las dádivas al Apu y a Jesucristo, para que el astado se desenvuelva bien demuestre bravura y muera con dignidad.

DATOS. En el “Torovelay” participan el dueño del toro, el obligado (donador del animal), familiares y aficionados a la “fiesta Brava”. El ají que se coloca en la mesa es para darle coraje y bravura a la res.

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