Un día puede estar cocinado un rico chancho a la caja china y al otro vender artículos para los celulares. En tiempos de pandemia, Miguel Matos asume el papel de fumigador y desinfecta casas, calles, barrios. Es un hombre que no le teme al trabajo.
Miguel se hizo famoso por cocinar a fuego vivo lechones para el gusto de los mejores paladares. Pero ahora que la cocina ha sido relegada por un virus, tiene que salir a ganarse el pan del día. Ahora, es un desinfectador profesional y ofrece sus servicios a los amigos y público en general.
Matos, señala que para desinfectar utiliza hipoclorito de sodio y otros productos como el etanol, lejía, cloro y otros.

:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/L5NV6COJCRHRLAW4CCIWLE2OXI.jpg)
