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Culminó la campaña navideña y de Año Nuevo 2026, pero lejos de haber sido una temporada de alta demanda para los negocios formales del damero comercial de Huancayo, fue una temporada para el olvido.
El comercio informal y ambulatorio, así como la ineficaz —o hasta inexistente, según los comerciantes— fiscalización de la Municipalidad Provincial de Huancayo (MPH), dejó ventas por los suelos en los principales mercados de la ciudad, con pérdidas de hasta un 60 % en sectores clave.
El Mercado Modelo fue nuevamente de los más afectados por el comercio informal instalado en los jirones Cajamarca, Mantaro, Huánuco, Áncash y la Av. Ferrocarril. La sección de ropa y calzado, ubicada en el segundo nivel, fue la más golpeada. Hasta los puestos la gente ni siquiera pudo llegar y, el 31, el área lució prácticamente vacía.
“La venta para nosotros estuvo pésima, no hemos conocido ni Año Nuevo ni Navidad. No hemos vendido ni el 50% o el 30 %. Los clientes no subían porque no había acceso; encima, los productos que nosotros vendemos también los exhiben los ambulantes, era una competencia en la que no encajábamos”, relata Delia, comerciante formal de ropa.
La sección de flores —aunque con algo más de demanda— tampoco se salvó de la competencia desleal que implica el comercio informal. Las ventas en esta sección cayeron entre un 30 % y 40 %. Especies como pompones y girasoles se vendieron bien, aunque los clientes prefirieron comprar a los ambulantes antes que ingresar a los puestos.
“El negocio ha bajado, ya no es como antes; peor con los ambulantes, nos malogran el negocio a nosotros, porque acá somos formales, pagamos impuestos, pagamos todo y el negocio ya no es como antes”, comenta Beatriz, quien además pidió a la MPH mejorar el orden y limpieza para el próximo año.
A pocas cuadras, en los mercados Ráez Patiño y Ex-Maltería, el panorama fue similar; allí los más afectados fueron los comerciantes de pollos, pavos y carnes. A lo largo de los jirones Ica, Piura y Huancas, los informales vendieron de todo, hasta la carne para las cenas.
“He perdido el 60 %, más de la mitad, porque afuera todo se vendía. Básicamente, el cliente ya no entraba, todo estaba cerrado. En Navidad se ha vendido bien; Año Nuevo no he vendido mucho. Yo bajo 300 pollos y habré avanzado 200 nada más”, comenta Carlos, comerciante de la avícola Kataleya, en el Ráez Patiño.
Los comerciantes, todos formales, coinciden en que la fiscalización municipal fue insuficiente. Esperan con más expectativa las campañas de San Valentín y Día de la Madre.