La madera es la materia prima de estos internos para crear muebles y obras de arte. Cuando trabajan se sienten libres, útiles, llenos de vida.
El penal de Chanchamayo es prácticamente el taller de estos hombres de la madera, ahí se producen todo tipo de trabajos como hermosos tallados, finos muebles, divertidos juguetes, afinadas guitarras y toda clase de objetos que puedan ser imaginados por los reclusos.
Uno de los trabajos más pedidos es el rostro de Cristo tallado en madera, este producto nació gracias a los hermanos Javier y Guillermo quienes recuerdan como indearon el primer rostro, “...la madre de un amigo muy cercano falleció y para consolarlo le tallamos el rostro de Cristo, ahora todas las personas que visitan este penal quieren este trabajo”, refieren los talentosos hermanos.
Por otro lado, Josué uno de los internos más minuciosos en su trabajo, condenado a 20 años por violación, fabrica guitarras a pedido, “cuando estaba libre tenía el sueño de hacerme una guitarra, aquí aprendí a trabajar la madera y darle sonido, mis guitarras tienen el detalle de tener incrustaciones de hueso de la paila (comida canera), las realizo a pedido del cliente con los diseños que me pidan…”, cuenta emocionado.
Esta es solo una muestra del empeño y las ganas de salir adelante que tienen los internos, en total existen 5 talleres en el penal de Chanchamayo y todos los trabajos que producen serán vendidos hasta hoy en la feria del INPE que se desarrolla en el parque principal de Chanchamayo, todos están invitados, los precios son totalmente accesibles.
Población
El penal de Chanchamayo tiene un total de 577 internos divididos en tres pabellones con 5 talleres productivos.

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