Las intensas lluvias y recientes desbordes en Junín podrían generar un fuerte impacto en la producción agrícola regional, donde 120 mil 785 productores dependen directamente del agro. Así lo advirtió la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), al analizar los efectos de las inundaciones registradas en las últimas semanas.
En febrero, el desborde del río Caracol afectó a 25 familias, dejando viviendas y cultivos dañados, mientras que el incremento del caudal del río Chanchamayo inundó terrenos agrícolas en la comunidad nativa Pampa Michi. Según el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED), Junín se ubica entre los cinco departamentos con riesgo alto ante inundaciones, con más de 824 mil personas expuestas.
De acuerdo con datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), la producción agrícola regional se concentra en café (22,4%), papa (15,6%) y cacao (11,6%), cultivos sensibles al exceso de agua. La acumulación prolongada en los suelos debilita las raíces, favorece la aparición de enfermedades y reduce el rendimiento.
“Chacras anegadas, cultivos perdidos y vías rurales bloqueadas paralizan cosechas, elevan los costos de rehabilitación de tierras y encarecen la reposición de insumos para la siguiente campaña”, explicó César García, economista de REDES. Añadió que la situación evidencia la fragilidad de la infraestructura agraria frente a eventos climáticos extremos.
El especialista sostuvo que, sin inversiones sostenidas en drenaje, defensas ribereñas y gestión preventiva del riesgo, cada temporada de lluvias seguirá comprometiendo la estabilidad económica rural.





