Mery Pilpa Mucha una de las emprendedoras de la región Junín del programa AWE 4.0 de la , sorprendió ayer en el lanzamiento del programa que se realizó en el local del Instituto Cultural Peruano Norteamericano al narrar su testimonio de superación, luego de dejar atrás años de haber sido sometida a la violencia familiar.

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“Para llegar a donde estoy el camino no ha sido fácil he pasado por muchos obstáculos, caídas miedos e inseguridades de mi misma y de mi potencial”, señala Mery. Ella narra que viene de una familia con problemas sociales ya que su padre era alcohólico y una madre sumisa y llena de miedo. Desde los 8 años trabajó bordando fustanes (faldas de los vestuarios para danzas típicas) “Por escapar de los maltratos de mi padre, a los 18 años conocí al papá de mi hijo, por inmadurez e incompatibilidad de caracteres, nos separamos y me fui a trabajar en la selva dejando a mi hija al cuidado de mi madre. Luego de 7 años me case con el padre de mi segunda hija y luego de dos años él desapareció hasta el día de hoy”, señala.

Mery confiesa que para mantener a sus hijas ha trabajado en bares, cantinas, chacras y en todo lo que pudo. Luego de años, conoció al padre de su tercer hijo. “Él junto a su padre trabajaban sembrando y cosechando cacao, pero, desconocían de su buen manejo. Me puse a estudiar y conocer más del manejo del cacao, pese a que aprendí no tenía las herramientas para sacar adelante mi producto, tenía uno solo: la pasta de cacao. Así que puse una cafetería en plena pandemia, con un préstamo de mis hermanas, fue un momento muy difícil”, recuerda.

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También cuenta que para poder pagar el arriendo del local, vendía comida y los chocolates que ella misma fabricaba. Entonces, la vida empezó a dar un giro, conoció a una ingeniera a la que le gustaron mucho sus chocolates y le propuso postular al programa AWE 4.0., donde le enseñaron el manejo empresarial con productos más variados y otras ideas de negocios.

Mery logró forjarse como una empresaria del chocolate y el café que ahora produce con orgullo para la región Junín. La empresaria ahora produce diversos derivados del cacao y demandó a los que habitan Junín a consumir su producción. Pero también, a dejar atrás los miedos e inseguridades.