Alva Castro también recibió donación de Odebrecht en 1990

En último año de primer gobierno aprista, compañía brasileña que ganó obra de Chavimochic, donó edificio
Alva Castro también recibió donación de Odebrecht en 1990

Alva Castro también recibió donación de Odebrecht en 1990

05 de Marzo del 2018 - 09:02 » Textos: Omar Aliaga » Fotos: Correo

En el año 1990, en los meses finales del primero gobierno aprista, el entonces vicepresidente de la República, Luis Alva Castro, recibió oficialmente la donación de la fundación Emilio Odebrecht: la construcción del museo de sitio de Chan Chan.

Como se conoce, Luis Alva Castro ha sido señalado por el exrepresentante de Odebrecht Jorge Barata, en su declaración del 28 de febrero ante los fiscales peruanos, como el intermediario en la recepción de de $ 200,000 para la campaña de Alan García en el año 2006.

LA PLACA. La imagen de la placa recordatoria de aquella ceremonia, realizada en marzo del 1990, ha sido difundida en las redes sociales en las últimas horas. Se trató de una ceremonia de inauguración y apertura al público del museo de sitio, y el nombre de Alva Castro quedó inmortalizado junto al de Emilio Odebrecht, padre de Marcelo Odebrecht, exCEO de la compañía y colaborador de la justicia brasileña.

Incluso, desde Lima, el expremier Pedro Cateriano, publicó ayer la imagen en su cuenta de Twitter con la siguiente leyenda: “Odebrecht siempre con @AlanGarciaPeru y Luis Alva Castro”.

historia. Por coincidencias del destino, la mencionada Fundación Odebrecht, presidida por Emilio Odebrecht, entregó el moderno edificio para el museo valorizado también en $ 200,000.

En ese entonces, el aún mandatario Alan García concedió la Orden del Sol a Emilio Odebrecht. La fecha de aquella otra ceremonia fue el 23 de julio de 1990, seis días antes de dejar el gobierno.

En realidad, el gobierno de García había promovido la concesión de los créditos internacionales para Chavimochic, obra emblemática que quiso dejar lista para la ejecución de su primera etapa.

La empresa Odebrecht ejecutó el megaproyecto en consorcio con Graña y Montero, otra empresa salpicada hoy por el caso. El consorcio se llamó Chimú, que fue el ganador y ejecutor de la obra.