Damnificados del norte sin reconstrucción con cambios

Tras casi un año del azote de la naturaleza, muchas familias en el norte del país aún viven en carpas y a la intemperie. Algunos han iniciado la construcción de muros en sus casas para protegerse ante un eventual desastre natural
Damnificados del norte sin reconstrucción con cambios

Damnificados del norte sin reconstrucción con cambios

29 de Enero del 2018 - 09:04 » Textos: Redacción Norte » Fotos: Correo

Luego de casi un año de haber sido azotados por el fenómeno de El Niño Costero, muchas familias del norte del país aún viven a la intemperie y solo cubiertos con carpas o casas prefabricadas. Muchas de ellas requieren apoyo urgente, pero el trabajo del Estado aún es lento. A continuación, nos acercamos a la realidad en la que viven muchos de los ciudadanos en esya golpeada parte del Perú.

TUMBES. Solo en la provincia de Tumbes hay más de 1,600 familias que se verían afectadas ante un nuevo fenómeno meteorológico de gran magnitud, debido a que continúan asentadas en zonas de alto riesgo.

En más de una oportunidad, las autoridades han propuesto la reubicación de estas familias a zonas más seguras; sin embargo, existe una discrepancia entre el alcalde de Tumbes, Manuel De Lama Hirsh, y el gobernador regional Ricardo Flores Dioses, sobre el terreno en donde tendrían que ser trasladadas las personas.

El área en cuestión es el llamado Polígono 1, el cual comprende 281 hectáreas y está ubicado en el sector de Valle Hermoso. Actualmente, ese terreno se encuentra en una disputa legal, mientras las familias continúan esperando ser reubicadas.

María Esterfilia Luna Zapata, quien vive en el barrio El Tablazo, fue una de las damnificadas por los estragos producidos por El Niño Costero durante el primer trimestre del 2017. Cuenta que su vivienda ha quedado en mal estado por las lluvias y teme que de ocurrir nuevas precipitaciones se pueda derrumbar.

“He pedido ayuda a las autoridades, pero nadie me ha hecho caso. El año pasado el agua llegó hasta más de un metro de altura, porque vivo en una zona baja”, detalló.

Asimismo, indicó que ha realizado algunos trámites para acceder al bono de S/500 que ofrece el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, para las personas que aún se encuentran viviendo en ambientes inhabitables, pero tampoco ha tenido una respuesta positiva.

En tanto, el jefe del Comité de Operaciones de Emergencia Regional (COER) de Tumbes, Manuel Morán Ulfe, precisó que El Niño Costero dejó en todo el departamento 970 damnificados, 300 casas inhabitables y cerca de 70 colegios afectados.

Los alcaldes de toda la región han levantado su voz de protesta, debido a que no existen avances en el tema de la reconstrucción.

PIURA. El fenómeno El Niño Costero en la región Piura dejó un saldo de 87,127 personas damnificadas, las cuales conforman un total de 19,531 familias. La mayoría tuvo que trasladarse a los refugios habilitados por Defensa Civil.

Desde el 27 de marzo del año pasado, la situación de estos pobladores, casi todos agricultores, ha cambiado poco.

La mayoría dejó de pernoctar en las carpas que les entregó Defensa Civil y levantó en el terreno sus precarias viviendas de palo, quincha, madera y calamina que las autoridades les donaron, pero siguen padeciendo las inclemencias del clima, el sol, el polvo y la escasa atención de salud.

Hace unas dos semanas, el Ministerio de Vivienda recién inició la construcción del conjunto habitacional denominado “Una Sola Fuerza” en el sector noroeste de la ciudad de Piura, la cual en su primera etapa considera unas 200 viviendas para las familias damnificadas de la zona urbana. Estas debieron construirse desde setiembre del año pasado, pero la burocracia estatal ha hecho que se retrase cuatro meses.

Y en febrero, si no ocurren contratiempos, deberá comenzar la construcción de otro proyecto similar en el kilómetro 980 de la carretera Panamericana.

Cabe señalar que el gobierno, a través del Ministerio de Vivienda, construyó unas 100 casas con la modalidad de Techo y Sitio Propio, para las familias cuyas viviendas quedaron inhabitables, y ha aprobado solo 17 bonos de 500 soles a igual número de familias damnificadas para que alquilen una vivienda mientras el Estado les construye una nueva.

Es decir, a diez meses de la peor catástrofe que ha sufrido la región Piura a consecuencia de un fenómeno natural, la rehabilitación ha sido poca, y de la reconstrucción casi nada.

LAMBAYEQUE. “Ya no tenemos a ninguna familia en carpas, esa era nuestra principal preocupación, porque si llovía iba a ser un problema. Solo nos queda una señora en José L. Ortiz, que lamentablemente vive sola, no tiene documentos, pero ya le va a llegar el bono 500. En el estadio de Pátapo, tampoco hay más carpas”, explicó el director de la Oficina Desconcentrada del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) en Lambayeque, Carlos Balarezo Mesones.

El funcionario indica que existen en la región 2,213 módulos temporales de vivienda, de los cuales 1,063 fueron repartidos por el Ministerio de Vivienda y 1,150 por las ONG.

“Acabamos de visitar los tres únicos albergues que hay en la región: Íllimo, Jayanca, Salas. Todos están como módulos temporales de vivienda; si lloviera estarán en mejor condición”, comentó.

En los distritos de Mórrope, Íllimo y Pacora existen más damnificados.

Por último, Balarezo corroboró que en la actualidad existen en todo Lambayeque un promedio de 8,000 damnificados viviendo en módulos temporales de vivienda, quienes esperan acceder a una vivienda definitiva.

Por su parte, en su última visita a Lambayeque, el viceministro de Vivienda, Jorge Arévalo, indicó que en la quincena de febrero deberá haber 1,383 viviendas definitivas terminadas en la región.

“Ahora estamos entre las 220 a 250 y proyectándonos a las 400 en pocos días. En Chiclayo se proyectan construir 360; en Ferreñafe, 156; en Mochumí, 312; en Mórrope, 333; en Túcume, 220; las cuales ya están en construcción y deben ser entregadas a fines de febrero”, acotó.

LA LIBERTAD. En esta parte del país, según el reporte del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (Coer), los afectados en la región son 47,895 familias. Las familias damnificadas que lo perdieron todo son 8,771. Además de 5,993 viviendas colapsadas, 2,268 inhabitables y 63,927 afectadas.

La mayoría de familias y personas que sufrieron algún tipo de daño ocasionado por El Niño Costero se ubican en los distritos de Huanchaco (centro poblado El Milagro), El Porvenir, La Esperanza, Florencia de Mora y Laredo en la provincia de Trujillo; en Virú, en el centro poblado Nuevo California; en Pacasmayo, en Cacique de Lloc y El Milagro; en Ascope, en Sausal; y en Gran Chimú, en Cascas.

Recientemente se han iniciado obras en la quebrada El León, que fue la que afectó a las familias del distrito de Huanchaco. En esta zona se ha realizado la limpieza y descolmatación del cauce de la quebrada; sin embargo, existe una zona que aún no puede ser atendida debido a que hay familias viviendo en la zona. Al respecto, el alcalde de Huanchaco, José Ruiz Vega, indicó que tienen en proyecto realizar la ciudad satélite que estará ubicada en la zona de El Tablazo, en el referido distrito. Aquí se tiene previsto reubicar a las familias que aún viven en el margen de la quebrada.

Mientras que en la quebrada San Ildefonso, la que más afectó a Trujillo, El Porvenir y Víctor Larco, aún no se han iniciado los trabajos de descolmatación.

En su última visita a Trujillo, Edgar Quispe Remón, director de la Reconstrucción con Cambios, dijo que más de 400 proyectos se iniciarán en abril próximo para esta región.

ÁNCASH. El fenómeno de El Niño Costero, ocurrido el verano pasado, causó serios daños en la población de Áncash.

Según información del Indeci, este fenómeno de la naturaleza ocasionó que 34,958 personas queden damnificadas y 103,340 en condición de afectada. Mientras que 27 personas perdieron la vida, 126 resultaron heridas y una se encuentra desaparecida.

El Niño Costero, además, ocasionó que 4,981 viviendas queden destruidas o inhabitables y otras 24,108 en condición de afectadas.

En el centro poblado de Huamanchacate, ubicado en el distrito de Coishco, muchas viviendas de esta zona quedaron destruidas tras el desborde del dren Cascajal, conocido ahora como el río Shisho, el cual al desbordarse también destruyó el puente que se encontraba en la carretera Panamericana Norte.

A pesar del riesgo al que se exponen, actualmente unas 12 familias han decidido seguir viviendo cerca al río Shisho.

Algunas familias han levantado ranchos en la zona donde antes se encontraba sus viviendas y, pese a que saben del alto riesgo que corren, señalan que les costaría adaptarse a un nuevo lugar donde vivir.

Vale indicar que hasta el momento no se han ejecutado trabajos de descolmatación en el río Shisho, lo cual incrementa las posibilidades de riesgo al que se exponen los pobladores de Huamanchacate.

El Ministerio de Agricultura se ha comprometido a realizar estas labores los primeros días de febrero, lo mismos que en los ríos Santa y Nepeña, donde la maquinaria no ha intervenido en ningún metro, lo que pone en riesgo a los pobladores de estos sectores.

En donde la población aún viven con temor de que se repita lo ocurrido en marzo del 2017, es en la ciudad de Huarmey. El retraso en los trabajos de prevención y de la reconstrucción ha conllevado a varios pobladores a construir muros de ladrillo con cemento en los exteriores de sus viviendas, pues sienten el miedo de que en cualquier momento se registren huaicos que terminen por volver a inundar sus casas.

Nilz Rondan Huamalías es uno de los pobladores que ha bloqueado la zona de ingreso a su domicilio para no volver a vivir los amargos momentos que enfrentó cuando toda Huarmey quedó inundada por lodo y piedras.

“El Gobierno Central es el único responsable de lo que pueda suceder en la provincia, porque ha puesto muchas trabas”, sostiene.

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