Una sola vez he visto, en persona, a Juan de Dios Cubas Cava. Fue en el Salón Consistorial de la municipalidad de Trujillo, en una ceremonia en honor a Víctor Raúl Haya de la Torre, hace varios años. Cubas Cava, algo agitado, secándose el sudor de la frente, dio esa noche un discurso en el que resaltaba la valía del fundador del Apra y mostraba su desacuerdo con los entonces vigentes representantes del aprismo. Parecía rebelde, medianamente culto -por encima del promedio del aprista de estos tiempos- nervioso, compulsivo. Quise entrevistarlo, pero me dijo que lo busque otro día. Ese día nunca llegó.
En ese entonces él tenía un periódico, “La Voz”. Desde ahí se abocó a hacer una especie de periodismo de escándalo político, de portadas polémicas y sensacionalistas, pero además sexistas y hasta difamatorias. Sus enemigos políticos, muchos de ellos miembros del partido al que antes perteneció, el Apra, eran sus “caseritos”.
Por esa fecha, Juan de Dios Cubas Cava se había además abocado a la tarea de pelear judicialmente por un millonario pago que él reclamaba por concepto de devengados de su periodo como autoridad regional en los noventa. No voy a detallar aquí sus otros antecedentes, entre maracas y caderas rumberas cubanas y posesión de armas y hasta balazos al aire de puro desquicio. Pero sí voy a decir que Cubas Cava logró cobrar los 800 mil soles en el gobierno regional presidido por el aprista José Murgia en medio del escándalo nacional, y con aparentes triquiñuelas de largo historial.
También voy a decir otra cosa: su periódico “La Voz”, ese al que varias autoridades le temían y no precisamente por su periodismo plural y riguroso, dejó de circular cuando ya había cobrado ese dineral.
Pero Cubas Cava, años después, volvió a pedir otro dineral, esta vez a la Caja Trujillo. ¿La razón? El supuesto perjuicio económico que le hizo la entidad al dejar de darle publicidad a su fenecido y amarillista periódico. Hablamos, por supuesto, del mismo señor que ponderaba la humildad de Haya y criticaba la ambición de los apristas de su generación.
Como el diario Correo fue el que reveló esta nueva demanda millonaria, el exaprista mandó cartas notariales y luego demandó por difamación al director periodístico, Renato Sandoval. El que usaba un medio para insultar a políticos y publicar fotos íntimas difamantes de sus enemigos demandaba a un periodista que solo cumple con su trabajo.
Renato Sandoval estuvo 24 horas detenido en la carceleta en virtud a esta demanda y a una situación extraña en las notificaciones judiciales. El proceso continuará. Y parece que el apetito de Juan de Dios también , pues una vez más ha pedido un millonario pago por daños.

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