Más de una vez se ha dado una mirada al problema de la mendicidad en esta ciudad. El Centro Histórico de  se ha convertido, hoy por hoy, en el refugio de limosneros.

PROBLEMA

Los jirones centrales son campo abierto a las tácticas más audaces de los profesionales de la limosna. Unos prefieren marcar su territorio, mientras que otros recorren cada esquina.

La mayoría de ellos son rostros ya conocidos. En algún momento nos hemos topado con ellos y has dado una moneda o lanzado a su sombrero.

Ancianos, personas inmigrantes de la sierra del país y extranjeros son parte del panorama de Trujillo, muchos de ellos acompañados de niños.

IMÁGENES 

Un trabajo fotográfico muestra a ancianos en esquinas del jirón Bolívar y Gamarra. Mientras que otro es captado descansando sobre cartones en la esquina del centro comercial El Virrey.

El paseo peatonal de Pizarro refugia a personas con discapacidad y madres que llegan del ande junto a sus pequeños hijos.

OPINIONES

El escritor peruano Alonso Cueto considera que los mendigos son una muestra de toda la injusticia y de la crueldad que caracteriza a la sociedad peruana. Asimismo, que el espectáculo de personas cargando un bebé en una mano mientras hacen malabares de pelotas con la otra, o ancianos yendo de auto en auto por una limosna, es una muestra de todo lo que funciona horriblemente mal en nuestro país.

EXTRANJEROS 

Otro es el panorama que se ha impregnado en la ciudad. Se trata de la migración venezolana, que no solo ha sacudido el mercado laboral peruano, sino hay quienes prefieren pedir limosna, con la historia “hambre”, “migración” y “extranjería”.

Sin embargo, nuevamente son los niños los más vulnerables, quienes tienen que acompañar a sus padres, sin poder elegir, en una actividad que puede constituir una explotación infantil.

Pero el niño no siempre es un familiar del mendigo. Hay organizaciones que se dedican a alquilar a los pequeños para lograr mayores ingresos en la limosna.

AYUDA

Una de las ayudas que reciben las personas que trabajan en las calles es a través del comedor de la Beneficencia Pública de Trujillo, quien tiene empadronado a un grupo de ellos.

Ellos pagan hasta 4.50 el menú. 

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