El crimen y los alcaldes de la sierra
El crimen y los alcaldes de la sierra

Cinco alcaldes del ande liberteño han sido amenazados por presuntos extorsionadores en las últmas semanas. Son de Julcán, Carabamba (Julcán), Calamarca (Julcán), Mache (Otuzco) y Curgos (). Este último, irónicamente, es el considerado distrito más pobre del Perú.

En realidad, los pueblos más pobres de La Libertad están justamente allí, en la sierra. Y los alcaldes que han recibido mensajes extorsivos útimamente son de algunos de esos pueblos deprimidos. Diríamos, entonces, que el crimen organizado, y no tan organizado, extiende ahora sus tentáculos a una zona donde no hay tanta plata o por lo menos no hay signos exteriores de riqueza. ¿Por qué será?

La Policía ya ha soltado una hipótesis. Estas amenazas se dan cuando se inician las obras públicas a cargo de las municipalidades de la sierra, señalan. Y mencionan a personas vinculadas a construcción civil, a los obreros que lindan con la delincuencia y el crimen.

Sin embargo, como se puede ver por los mismos reportes policiales, las amenazas tienen como telón de fondo el pedido de dinero a los alcaldes. Sí, a esos mismos alcaldes cuyo sueldo oficial no pasa de los 5 o 6 mil soles. ¿Cómo un hampón le puede exigir a un alcalde con ese ingreso 100 mil dólares o 50 mil soles?

La Policía lo dice, pero a medias: las amenazas empiezan con las obras. No puedo hablar sobre los alcaldes hoy amenazados, pero desde hace años las autoridades en el ande liberteño gozan de una especie de impunidad para actuar sin transparencia. La fiscalización de los entes encargados y de la misma prensa llega a cuenta gotas o no llega allí.

Una vez, lo que ocurría tras bambalinas en la sierra salió a la luz gracias a unos audios y a la denuncia de un empresario: el entonces alcalde de la provincia de Julcán, Mercedes Castro, le pedía una coima por una obra a ejecutarse. El empresario, aparentemente, lo grabó y lo hundió cansado de que le pidiera una suma muy alta, digamos que mayor a la que las leyendas negras indican como usual en estos casos. Mercedes Castro purga prisión aún.

Pero poco o nada más se supo sobre casos similares en la sierra. Eso sí, se sabe de gestiones municipales a las que llegan algunos congresistas sonrientes para ayudarles a viabilizar proyectos. Alcaldes con oficinas en Trujillo y hasta secretarias en Trujillo. Obras con escasa supervisión y fiscalización, constructoras que van y vienen de un lado a otro.

Es muy probable que esto haya sido apreciado por algunos malhechores. Es posible que ahora vean una pequeña mina en esos negocios en los que nadie presta atención porque esos territorios están históricamente invisibilizados. ¿No lo creen? Miren lo que ocurre con el cerro El Toro. Allí hay otro ejemplo.