Los agricultores de Lambayeque enfrentan el fenómeno de El Niño (FEN) con cosechas golpeadas por el calor y la falta de agua, y con el temor de que, si llegan las lluvias, sus zonas no tengan obras de prevención. Productores de varios cultivos y un especialista consultados por Correo coinciden en que la campaña será complicada.
CLIMA
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) reportó, hasta las 7:00 a.m. de ayer miércoles 21 de octubre, un descenso de las temperaturas máximas en las zonas productoras. La más alta del departamento se registró en Sipán, con 34.3 °C, seguida por Cayaltí (30 °C), Lambayeque (29.8 °C), Pasabar, en Olmos (29.6 °C), y Jayanca y Reque (29.4 °C). En Chiclayo, las estaciones del aeropuerto y de Vista Florida marcaron 29.3 °C y 28.5 °C. El día anterior, Pasabar había llegado a 39.4 °C, Jayanca a 37.2 °C y Motupe a 36.9 °C. Las mínimas se mantuvieron entre 21 y 24 grados en casi todas las estaciones, salvo en Incahuasi (9.2 °C).

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FLORACIÓN
Daniel Enríquez Lorenzo, representante de los productores de mango de la región, explicó a Correo que la planta necesita entre 16 y 19 grados para florear, pero que las temperaturas se mantuvieron entre 25 y 30 grados, con una media cercana a 28. “Ha sido casi imposible para la floración del mango”, afirmó. Estimó que la producción en las regiones afectadas bordea el 20% de lo normal y que el kilo se vende entre S/3 y S/5.
Amberli Olano Chávez, ingeniero y miembro de la Comisión de Recursos Hídricos del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) Lambayeque, precisó a Correo que, por las altas temperaturas y la falta de horas de frío, solo entre el 10% y el 30% del área total logró florear, un nivel que calificó de crítico. Añadió que cuánto cuaje y cuánto llegue a cosecha dependerá de las lluvias durante el desarrollo del fruto, que exponen a la antracnosis y a otras enfermedades fúngicas capaces de manchar el mango e impedir su exportación. Advirtió que la mayoría de los productores no tiene capital para las aplicaciones necesarias.
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En Motupe, José Cubas, agricultor y vicepresidente de la Junta de Usuarios, contó a este diario que quienes indujeron la floración a tiempo, como él, esperan entre 40% y 50% de su producción habitual. “Los demás no tienen nada”, dijo. Pidió al Gobierno un incentivo para sostener los cultivos y recordó que el año pasado recibió S/2000 de apoyo.
La escasez no se limita al mango. Cubas explicó que en Motupe el cultivo principal es el mango, seguido de palta y maracuyá, pero que también se siembran maíz, plátano, lenteja y frejol de palo. “Nos dedicamos al campo porque no hay de qué más sobrevivir”, señaló. Indicó que la palta no florece ni cuaja con el calor y que del maracuyá algunos productores sacan entre 150 y 200 kilos, y otros, media tonelada. Enríquez Lorenzo agregó que también escasean el limón y la naranja.
El ingeniero Olano explicó que, en maracuyá y palto, las altas temperaturas hacen abortar la floración y reducen la cantidad de frutos. Recomendó aplicar abonos con potasio, magnesio y zinc, además de fungicidas.

ARROZ Y MAÍZ
En el distrito de Pítipo, agricultores de los sectores Motupillo y Desaguadero advirtieron que sus cultivos de arroz y maíz están amenazados por un posible desborde del río La Leche. Recordaron que las lluvias de febrero de 2026 afectaron entre 10 y 15 hectáreas en la zona. Solicitan que se active el seguro agrario catastrófico. El agricultor Braulio Chigne Mendoza señaló a Correo que antes recibieron un beneficio gratuito que reconoce S/1000 por hectárea, hasta un máximo de 10 hectáreas por agricultor afectado.
Los productores indicaron además que las variaciones térmicas alteran procesos clave del cultivo y desestabilizan el crecimiento de la planta. Al respecto, el especialista Amberli Olano recomendó para arroz, maíz y caña reducir los fertilizantes nitrogenados y aumentar los de potasio y fósforo.
Carlos Nanfuñay, agricultor arrocero, sostuvo que la campaña en el valle Chancay-Lambayeque debería iniciarse en enero de 2027, cuando se tendría una idea más clara del comportamiento del clima. Indicó a Correo que las condiciones previstas para el próximo verano no serían favorables para obtener buenos rendimientos ni una cosecha de buena calidad.
Por otro lado, Pedro Aramburu, agricultor de caña de azúcar, denunció que los pequeños productores no reciben el turno necesario para moler su caña y que la preferencia es para las grandes empresas. “Es un tema político”, sostuvo. Indicó que hay campos con caña sin poder cosecharse y que la tonelada se paga entre S/40 y S/50, mientras el saco de azúcar se vende entre S/150 y S/160.
A ello se suma la restricción de agua. Según Aramburu, las pocas lluvias en la zona alta limitan el riego y, con temperaturas sobre los 30 grados, el campo necesita agua cada 15 o 20 días. Ante esto, el ingeniero Olano coincidió en que la disponibilidad de agua para la caña presenta restricciones entre agosto y octubre.
PUEDE VENIR
El ingeniero Olano advirtió que a la ausencia de lluvias podrían seguir precipitaciones extraordinarias entre diciembre de 2026 y abril de 2027, como ocurrió con El Niño de 1998. Señaló que el exceso de agua y los desbordes saturan el suelo, pudren raíces y pueden causar la pérdida total de lotes, por lo que recomendó dejar habilitados los drenes parcelarios, subcolectores y colectores. El agricultor Aramburu dijo que sus campos “casi no” sufren con la lluvia porque cuentan con desaguaderos, y que el mayor perjuicio sería para los sectores sin desagüe.
El especialista alertó también que las lluvias dañan carreteras y puentes y frenan el transporte de la caña a los ingenios, por lo que pidió tener lista la logística para habilitar puentes Bailey. Instó a Ministerio de Agricultura, al Ministerio de Transportes y Comunicaciones y al Ministerio de Vivienda a prever presupuestos de contingencia y rehabilitación, y a las organizaciones de usuarios de agua a activar sus fondos de contingencia y sus planes de operación, mantenimiento y desarrollo de la infraestructura hidráulica.

RÍOS SIN DEFENSAS
En Motupe, Cubas aseguró que las fichas técnicas de defensa ribereña abarcan el río Motupe hacia abajo, pero no el río Chiñama aguas arriba, en el sector Tres Tomas, donde solo hay una plataforma de unos 24 metros. “Si el río quiebra eso, va a ingresar el agua”, advirtió. Contó que un ingeniero visitó la zona hace dos meses para elaborar una ficha técnica y que, al llamarlo el 15 de octubre, le dijo que “no hay nada”, aunque estaba avanzando. Dijo que en la municipalidad le dijeron que se destinaron cerca de S/3 millones para Tres Tomas, Mesitas y un puente colgante, pero que aún no hay avances. “Aquí llueve bastante y da miedo”, sostuvo.
Enríquez Lorenzo coincidió. Dijo que en Piura ya se ejecutan trabajos de prevención, pero que en Motupe y en el río La Leche no ve obras; que solo llegaron ingenieros de la ANA a medir y que el expediente se envió a Lima. “La plata sale cuando ya estamos con el agua, como siempre”, lamentó.
Ambos pidieron a la ANA y al Gobierno Regional ejecutar trabajos de descolmatación y defensas ribereñas antes de las lluvias. “Ya asumimos que mango no tenemos; queremos que no se meta el río y se lleve las casas”, dijo Enríquez Lorenzo.





