La confirmación de las autoridades regionales sobre varios presumibles casos de práctica del peligroso y lesivo juego de “La Ballena Azul”, por parte de menores en edad escolar encendió todo tipo de alarmas en nuestra sociedad, en Lambayeque.
Para conocer un poco más a profundidad sus síntomas, características, origen y protocolos de ayuda para prevenir la inserción en este juego vía las redes sociales, Correo conversó con algunos especialistas en la materia, así como con los directores de dos emblemáticos colegios del departamento.
CONTROL. Por la materia del caso recurrimos al Colegio de Sicólogos de Lambayeque, donde pudimos dialogar con la vocal de este consejo directivo, Jessica Valdivia Reque, quien además se desarrolla profesionalmente en el Ministerio de Salud de la provincia de Lambayeque.
“Muchas veces este tipo de juegos se da en niños con problemas de estabilidad emocional, falta de control de emociones, cuando no hay buenas rutinas de control en casa, sobre todo en hogares disfuncionales”, comenta Valdivia.
Aunque la profesional de la salud mental refiere no haber atendido aún algún caso de estos, resaltó que el problema tiene que ver mucho con el mal uso y abuso de las redes sociales o el internet.
“De manera preventiva, la primera recomendación para los padres de familia es ejercer un estricto control del acceso a internet del menor. Un estudiante no puede estar 2 a 3 horas en Internet, para hacer un trabajo de investigación basta una hora al día o un acceso de 3 veces por semana, pero si permitimos que esto se haga un círculo vicioso se convierte en un problema”, sostuvo.
Jessica Valdivia agrega que las mismas desviaciones causa el excesivo uso de la televisión en los niños, porque todo tiene que ver con su tiempo de ocio.
“Si el menor no tiene que hacer ninguna actividad, es fácil que le llame la atención el vicio, el juego en Internet y hasta la pornografía en el caso de los adolescentes. Si no se controla a tiempo esto tiende a degenerar por la falta de reglas en el hogar”, explicó.
La sicóloga advierte una serie de síntomas en el menor que pueden ayudarle a los padres a identificar si su hijo está realizando este tipo de prácticas.
“Dentro de las características que presenta está el querer dominar, imponer su carácter, siempre van a estar pegados en el juego, dejan de comer por estar en la computadora y bajan su rendimiento escolar”, subraya.
La especialista añade que si en el hogar los hijos presentan de manera repentina estas características, los padres de inmediato deben entablar un estrecho diálogo con el menor, el cual mucha veces, siendo un hogar funcional está ausente por circunstancias del trabajo.
“Pero si el problema está pasando a mayores recomendamos ir inmediatamente al sicólogo, quien evaluará y de ser el caso lo derivará al neurólogo o psiquiatra”, enfatizó.
POLICÍA. Decididos a abundar en más detalles preventivos que ayuden a evitar la práctica de este perjudicial juego de “La Ballena Azul”, Correo acudió a la Comisaría de la Familia, donde nos atendió el también sicólogo y suboficial de primera, Elmer Carrasco Carrasco.
El experto explicó que esta dependencia policial tiene como misión justamente la organización de charlas de prevención, promoción y programas de intervención relacionados a violencia familiar, violencia escolar, drogas, pandillaje y todo lo que se relacione a problemas dentro de la niñez y adolescencia.
“En la actualidad no tenemos ninguna denuncia oficial sobre la práctica de este juego, pero sí los alumnos de los centros educativos donde trabajamos dando charlas conocen el tema, al menos por una cuestión de curiosidad, lo saben”, precisó Carrasco.
El especialista indica que el tema de la curiosidad del menor incide mucho, lo cual, para él se da por la falta de una imagen paterna, familia disfuncional, violencia en el hogar, factores que desencadenan que un joven se inserte en este juego como un método de escape para llamar la atención de su entorno familiar.
El suboficial también incide que la situación muchas veces escapa de las manos por el acceso no controlado que los menores tienen a las redes sociales.
“En la actualidad influyen mucho las redes sociales, porque ahí los jóvenes tienen acceso a diferentes temas: sexual, emocional, cómo relacionarse, como comportarse en una fiesta, cuál es la mejor discoteca, qué deben tomar, qué deben jugar, esto permite en lo menores que buscan llamar la atención empiecen a adoptar conductas de adultos, luego llegan a su colegio y comparten sus vivencias, lo cual es visto como una hazaña por su compañeros y buscan imitarlo”, comenta.
Otra de las críticas que Elmer Carrasco hace respecto al proceder de los padres de familia, es que a corta edad les permitan a sus hijos tener cuentas en redes sociales, lo cual agrava el problema.
“Este juego viene desde Rusia, y para que un niño de Lambayeque se entere es porque está en permanente contacto con las redes sociales y porque además tiene una libertad deliberada del uso de Internet y del control de la páginas web, porque una cuenta en las redes sociales se puede abrir si tienes 17 años, pero vemos que hay niños de 10 años que ya tienen acceso, y lo que es peor, sin ningún control de sus padres provocando consecuencias negativas en su aspecto emocional”, afirmó.
DIRECTORES. En esta misma línea dialogamos con los directores de los colegios con mayor población estudiantil en la región, como es el San José (4 mil 500 alumnos) y el Santa Magdalena Sofía (2 mil).
En el emblemático San José nos recibió su director Walter Saavedra Bonilla, quien confirmó que en su plantel no se ha presentado ningún caso de “La Ballena Azul”.
“Pero estamos muy atentos a través de los auxiliares y profesores de Tutoría y Orientación del Educando (TOE) quienes están en relación directa con los estudiantes viendo que al menor indicio darle el tratamiento correspondiente”, indicó el funcionario.
Saavedra Bonilla manifiesta que su institución educativa tiene una serie de estrategias en marcha para el tratamiento inmediato de este tipo de asuntos.
“Tenemos un protocolo de atención para diferentes casos, como el bullying, agresiones, comportamientos inadecuados. Si se llegara a detectar o ver indicios de este juego, inmediatamente lo pasmos al área especializada, que en este caso es Sicología, así como a las autoridades correspondientes”, señaló.
También Correo entrevistó a la directora del Santa Magdalena Sofía, Magaly Romero Dávalos, quien igual aclaró que en su plantel no tienen reportado ningún caso de “La Ballena Azul”.
“Claro que es un tema que nos preocupa, es un problema que está traspasando fronteras. Acá en nuestra institución educativa tenemos protocolos establecidos en caso se llegue a detectar una figura de estas, lo cual incumbe llamar al padre de familia, así como dar parte de inmediato a las autoridades pertinentes”, reveló Romero Dávalos.
La funcionaria añade que en este colegio, el trabajo de prevención que realizan los profesores apunta mucho con la buena utilización de las redes sociales.
“Esto también es un tema que se incide mucho con los padres de familia a través de las escuelas de padres, cuya concurrencia podría decirse es mayoritaria”, refiere.
A diferencia del colegio San José, Magaly Romero afirma que cuentan con un departamento de Sicología, pero no subvencionado por el Estado.
“Está conformado por alumnas de los últimos ciclos de Sicología de algunas universidades particulares de la región, también trabajamos estrechamente con la Fiscalía de la Familia, la cual en breve tiene previsto el dictado de una serie de charlas en nuestro plantel”, sostuvo.

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