El Perú 33 años después: De Juan Pablo II a Francisco

La metamorfosis de un país y del mundo entre las visitas de dos papas
El Perú 33 años después: De Juan Pablo II a Francisco

El papa Francisco llega al Perú el jueves 18.

14 de Enero del 2018 - 14:06

Casi 33 años después de la primera visita del Papa Juan Pablo II al Perú, el 1 de febrero de 1985, el primer sumo pontífice latinoamericano, Francisco, llegará también a nuestro país.

Cuando Juan Pablo II -nacido en Cracovia (Polonia) en 1920- pisó suelo peruano, el contexto social, político y económico de nuestro país estaba bajo la amenaza del accionar, hasta entonces incontrolable, de Sendero Luminoso, el movimiento terrorista liderado por Abimael Guzmán. De acuerdo con el diario español El País, entre 1980 y 1984, unas 3845 personas murieron en Ayacucho a manos de los senderistas.

“Juan Pablo II trajo al Perú una luz de esperanza en un momento complicado, en medio de una crisis económica terrible, una crisis política fuerte, en plena época terrorista. No era fácil para él. Estuvo cinco días, llegó a Ayacucho y en Villa El Salvador dijo algo muy importante: ‘Hambre de Dios, sí; hambre de pan, no’. Ese fue el gran legado de Juan Pablo II en el año 85”, manifiesta el rector jesuita de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, Ernesto Cavassa Canessa.

DEBACLE SOCIAL Y POLÍTICA

Eran los últimos meses del segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry, caracterizado por el retroceso en la economía a causa de la caída del precio de los metales, las dificultades para el pago de la deuda externa, el aumento de la inflación, la devaluación del sol y las consecuencias del fenómeno El Niño en la costa norte del país.

Todo esto, evidentemente, desencadenaría pobreza extrema, analfabetismo, colapso de servicios, apagones, explosiones, insurgencias, migración, entre los habitantes de la capital y las zonas altoandinas. 

En el ámbito político se vivía una frágil democracia avivada periódicamente por las constantes amenazas de un golpe de Estado. Alan García crecía como la espuma en las encuestas rumbo a la Presidencia.

Juan Pablo II, canonizado santo en 2014 por el papa Francisco, visitó las ciudades de Lima, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Piura, Trujillo e Iquitos.

Según los diarios de la época, pidió transformaciones sociales y diálogo sin violencia, y al millón y medio de jóvenes que lo escucharon en el Hipódromo de Monterrico, en Surco, les exhortó a construir un Perú más humano. Oró, además, por los ancianos y enfermos.En el distrito de Villa El Salvador, donde la gente levantó sus casas sobre el arenal y las esteras, el papa Juan Pablo II hizo un llamado al gobierno de Belaúnde a darle de comer a los más pobres. “Por el bien del Perú, no puede faltar el pan de cada día en los pueblos jóvenes”, exclamó.

CONDENA AL TERRORISMO

En su visita de una hora en Ayacucho, condenó la violencia de Sendero Luminoso, y en Iquitos proclamó dos veces consecutivas que “el Papa se siente charapa”, respondiendo a los ruegos de que se quede.Mientras el mundo se abría vertiginosamente a la tecnología, televisión a color, cable e internet, el Perú vivía una etapa de oscurantismo. Juan Pablo II regresó en mayo de 1988 al Perú, en una vista no oficial, pero el país que encontró no había cambiado casi nada.

EL PAPA QUE ABRAZA AL DIFERENTE

Jorge Mario Bergoglio, de 81 años, elegido papa el 13 de marzo de 2013, es, para los expertos en Teología, “diferente y especial” respecto a cualquier otro sumo pontífice, porque es latinoamericano, abraza al pobre, al afectado, al migrante, acerca la Iglesia a la gente humilde y tiene una posición de defensa al medio ambiente.

“Estamos ante la venida de un papa latinoamericano, que es producto de lo que ha hecho la Iglesia en América Latina en décadas: acercarse a los más pobres. Es una originalidad muy fuerte y especial para la gente que está descreída y dudando de la Iglesia”, afirma Rolando Ames, presidente del consejo directivo de la Escuela de Gobierno de la PUCP.

“Es una voz sorprendente en el primer mundo. Eso de ir a Lampedusa, en Italia, donde llegan las barcazas con los africanos huyendo de la crisis. Y, desde allí, decirle a Europa: ‘Hay que abrirse a la migración’. Lo hace con sencillez y de manera directa. Es una suerte de revolución cultural la que expresa Francisco”, agrega.

En ese sentido, Cavassa Canessa subraya que el Papa le dirá al pueblo peruano que está con ellos y a sus gobernantes que hay que pensar, primero, en los más pobres. “El país está mejor en términos económicos, pero no en términos de justicia e igualdad. Ese crecimiento económico no ha llegado a las zonas altoandinas, pueblos amazónicos, a los niños que padecen de anemia y los ancianos que tanto sufren”, indica.

FENÓMENO NATURAL, DESASTRE SOCIAL

Francisco llegará al Perú, también, en medio de la preocupación mundial por el calentamiento global, cuyos estragos ya vemos y sufrimos. “Puerto Maldonado representa la Amazonía, un lugar fronterizo con Bolivia y Brasil. Le preocupa la cuenca amazónica, donde viven 35 millones de personas, 350 familias de pueblos indígenas. Es un pulmón del planeta. También va a Trujillo, pues La Libertad es la segunda región en población en Perú y porque sufrió El Niño costero, por ocupación irregular de los cauces de los ríos, y -a la vez- los habitantes son víctimas de traficantes de terrenos. 

El fenómeno es natural, el desastre es social. ‘Ojo con lo que hacemos con el medio ambiente’, es el mensaje del Papa”, refiere el rector de la Antonio Ruiz de Montoya.Con relación al surgimiento y deseos de reconocimiento legal de la comunidad homosexual en el Perú, Cavassa Canessa sostiene que el Santo Padre acompaña a las personas, cualquiera sea su orientación sexual. “Él ha dicho: ‘¿Quién soy yo para juzgar a un homosexual’. No se trata de condenar a las personas, sino acompañarlos. Este hombre es humanidad. Es tal vez lo más importante de su legado”, dice. 

PECADO DE LA IGLESIA

El mayor pasivo de la Iglesia católica tiene que ver hoy con las denuncias de abuso sexual por parte de sacerdotes sobre niños y la población vulnerable. “Algún teólogo ha dicho que es el pecado de la Iglesia del siglo XXI. Descubrir que en diferentes lugares del mundo ha habido, hay estas situaciones de abuso sexual, que tiene víctimas concretas -y que la Iglesia ha visto, no ha querido ver o no quiere reconocer- es un pecado grave. Juan Pablo al final de su vida, Benedicto XVI y Francisco han sido claros en tolerancia cero. El problema, además, es el encubrimiento”, remarca Cavassa, quien destaca la investigación a fondo -a pedido del mismo Papa- que se ejecutará sobre el Sodalicio de Vida Cristiana, fundada por Luis Figari, en relación a su régimen interno, la formación y la gestión económica financiera. 

RECONCILIACIÓN

Sobre la polarización política y fractura social que acaba de producirse en el país tras el indulto humanitario y gracia presidencial concedida al expresidente Alberto Fujimori el pasado 24 de diciembre por el jefe de Estado, Pedro Pablo Kuczynski, Cavassa y Ames consideran que el Sumo Pontífice sabrá sortear bien la posible trampa que pueda tener emitir una opinión al respecto.

“Acaba de estar en Colombia, país golpeado por la violencia a lo largo de 50 años. Ahí ha hablado de reconciliación. Lo primero que ha dicho es que la reconciliación no se impone por decreto, ni se declara a través de un año de la reconciliación; la reconciliación es un proceso gradual, que tiene que ver con justicia, memoria, respeto a las víctimas. Por ahí el Papa va a enfocar este tema”, expresa Cavassa.

Por último, según los especialistas, 8 de cada 10 peruanos es creyente, solo 5 de cada 10 es católico, el otro porcentaje se lo reparten los evangélicos y otras sectas. “El peruano es religioso, la religión ya no es sinónimo de la otra vida, sino el sentido de mi vida hoy mismo”, concluye Ames.

Elton John“Francisco es un milagro de humildad”“

Francisco es un milagro de humildad en la era de la vanidad. Espero que sepa llevar este mensaje más allá de la Iglesia. Pienso, por ejemplo en los homosexuales. Este Papa parece querer volver a llevar a la Iglesia del siglo XXI los antiguos valores de Cristo (...). Su faro de esperanza dará mayor luz que cualquier progreso de la ciencia, porque ningún fármaco tiene el poder del amor. Hagamos santo a este hombre ya”. (29 de octubre de 2014)

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