El periodista y escritor Omar Zevallos Velarde revela en “Hemingway desconocido”, episodios de la vida del gran escritor estadounidense, ignorados o apenas referidos por sus biógrafos, entre ellos su visita a Cabo Blanco en 1956. Zevallos llegó ayer a Piura para participar de la Feria del Libro.
¿Cómo surge el interés por el escritor norteamericano?
Hemingway es un escritor que me ha interesado mucho desde muy chico y siempre estuvo presente en mi biblioteca. Cuando trabajé en varios periódicos, me encontré con una crónica, escrita cuando él estuvo en el norte del Perú, justamente en Cabo Blanco, para pescar. Decidí reconstruir la historia de los 36 días que él estuvo pescando en Cabo Blanco, porque en lo escrito hasta ese momento, habían muchos detalles que se habían perdido en el tiempo.
¿Cómo reconstruyó las historias?
Tuve la oportunidad de conversar con dos de los periodistas que hablaron con él y pude reconstruir, a raíz de la investigación, que me tomó mucho tiempo, la historia de Hemingway en Cabo Blanco. Esa crónica fue publicada en la revista Gatopardo de Colombia y ganó un premio de la Sociedad Interamericana de Prensa. Entonces, empiezo a tocar aspectos de la vida de Hemingway, que no estaban en sus biografías.
¿Tuvo que viajar a los lugares donde Hemingway vivió?
Gracias a los viajes, pude hablar con personas que estuvieron con él, viajé a Cuba en varias oportunidades; a Boston, en Estados Unidos, para ver unas cartas, que están en el museo; a España, para ver algunos sitios donde él estuvo, a París también. Todos esos viajes e investigación me tomó alrededor de siete años y pude reconstruir cuatro crónicas sobre la vida del escritor.
¿Cómo viene Hemingway a Piura?
Él viene porque estaban filmando la película sobre su libro El Viejo y el Mar. Entonces, él quería capturar un enorme pez, un merlín negro, y viene un equipo de la Warner Bros a filmar esa pesca. En esa época toda la zona del norte del país era el paraíso de la pesca de altura.
El avión en que vino directamente de Miami aterrizó en Talara. En 1956 había una Base Aérea Militar, que se llamaba El Pato. De allí va directamente al Fishing Club, que quedaba en Cabo Blanco.
¿Y Hemingway nunca se refirió al Perú?
Entonces ya había ganado el Premio Nobel, ya era un escritor reconocido mundialmente, no escribe sobre el Perú, salvo en algunas cartas, donde expresa lo maravillado que queda por la cantidad de peces que encontró, él pudo pescar cuatro merlines negros de enorme tamaño, que sirvieron para la película.
¿Cuáles son las crónicas reconstruidas en el libro?
La primera refiere cómo vino a pescar para la película. La segunda crónica habla sobre el fantasma de Hemingway en su casa (Finca Vigía) en Cuba, donde vivió 20 años. Luego que él se fue, se suicidó en Estados Unidos, la casa fue donada por la esposa al gobierno cubano y ahora es Museo Hemingway, donde están sus pertenencias. Los vigilantes, la gente que trabaja en el museo, siempre decían que había un fantasma, que era él, que recorría la casa en las noches.
La tercera crónica versa sobre una amante que tuvo en Cuba, que se llamó Leopoldina, que era una prostituta cubana muy bella, pero muy inteligente a la vez. Y la última habla sobre la relación amorosa por cartas que mantuvo con la actriz alemana, que se nacionalizó norteamericana, Marlene Dietrich, con quien tuvo un amor platónico.
¿Qué representa el libro para usted?
Para mí ha sido una experiencia fascinante investigar durante siete años a este gran escritor y haber encontrado estas historias, que van a servir no solo para periodistas, sino para gente común, porque el libro está escrito en primera persona y cuenta allí todos los detalles. Creo va a ser un aporte para la literatura y para el periodismo peruano.

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