Con gran devoción, la población de Catacaos, en Piura, y numerosos visitantes vivieron ayer el Viernes Santo, cuando se evocó la pasión y muerte de Jesucristo. Las actividades en la Villa Heroica también incluyeron los siete potajes, que el doliente ofreció en la calle Mariano Díaz, cuadra 14.
CENTRO DE FE. A las 9:30 de la mañana, el párroco Manuel Castro Sosa impuso la banda de luto al doliente, Jesús Ancajima Carlín, en medio de un profundo recogimiento y lágrimas sentidas por la muerte del Señor.
Fue en la iglesia San Juan Bautista de Catacaos, donde Jesús Ancajima se convirtió en el personaje central.
De esta forma, el templo fue ayer un centro de fe, donde confluyeron devotos de la región de Chiclayo y Cajamarca y otros lugares del país, para orar ante la sagrada imagen del Cristo Crucificado y pedirle su auxilio. Así, la iglesia lució largas filas que se formaron para venerarlo.
Siguió la ceremonia de izamiento a media asta en la plaza de armas de Catacaos.
En la sesión solemne posterior, la docente Irma More More reflexionó sobre la fecha y recordó que Cristo no amó la pobreza, sino a los pobres, no amó la muerte sino la vida. Y destacó que “la cruz es el símbolo del amor”.
En el salón de actos se entregó la resolución de reconocimiento y el escudo de la ciudad a Jesús Ancajima y al procurador del Santo Cristo, Lucio Rivas Risco.
SIETE POTAJES. Continuó el compartir de los siete potajes a base de pescado en la calle Mariano Díaz.
El vino fue primero; siguieron las frutas de estación; el tercero fue galletas, aceituna y queso. El cuarto fue el chupe de cangrejos, que dio pase a la malarrabia. Después, el bacalao con galletas y finalmente duraznos en almíbar.
PROMESA. El doliente y oferente de los potajes Jesús Ancajima Carlín, de 69 años, expresó: “la verdad de las cosas, Cristo dio la vida por nosotros y si nuestro Señor Jesucristo me ha dado a mí para poder cumplir con lo que le he prometido, estoy cumpliendo”.
“Es una promesa, porque la verdad de las cosas hizo regresar a uno de mis hijos del más allá, porque prácticamente ya estaba muerto, le hicieron las técnicas de resucitación, yo lo único que le pedía era que le devolviera la vida para poder seguir teniéndolo y allí lo tengo, por allí anda ayudando para que todo salga bien”, dijo Ancajima, que es joyero.
Refirió que ahora Edgar Jesús tiene 34 años y el hecho ocurrió hace seis años.
“(Ser doliente) para mí significa ser hijo de nuestro Señor Jesucristo y yo en representación de todo el pueblo cargo con todo el luto del pueblo y cumpliendo con lo que le había prometido”, dijo.
DESCENDIMIENTO. En la tarde, se tuvo un templo abarrotado que colectivamente pedía perdón por sus faltas.
Tras el sermón de “Las 7 Palabras de Cristo en la Cruz”, los santos varones bajaron del madero a Cristo, ante los sollozos y llanto general.
La sagrada imagen fue colocada en su urna, mientras los fieles la ungían con perfumes y colonias.
Siguió la celebración de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, con la liturgia de la palabra, adoración de la Cruz y Comunión Eucarística.
Alrededor de las 7 p.m., se inició la procesión del Cristo Yacente, que era precedido por la Santísima Cruz y acompañada por una multitud.
EN PIURA. La Basílica Catedral también se vio colmada de fieles que participaron de los oficios del Viernes Santo, que empezaron a las 3 p.m. con el “Sermón de las 7 Palabras de Cristo en la Cruz”.
Las meditaciones estuvieron a cargo de diferentes sacerdotes y del arzobispo José Antonio Eguren, quien reflexionó en torno a la última palabra del Señor: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.
Después, el arzobispo presidió la celebración de la Pasión del Señor, en la que se realizó la adoración de la santa Cruz.
En su homilía, Eguren reflexionó sobre la victoria del Señor crucificado, que solo se comprende desde la inmensidad del amor de Dios por el hombre.
Remarcó que la Cruz era necesaria “por la gravedad del pecado que nos tenía esclavos y condenados a la muerte”.
“¡Tu Cruz es el estandarte de nuestra victoria!”, enfatizó.
Y exhortó a orar por los cristianos que sufren persecución.
PASAJES. Los transportistas aumentaron el precio de los pasajes de Piura a Catacaos, así las combis y ómnibus cobraban 2 soles y los autos entre 3 y 4 soles en la mañana.

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