Los damnificados de la UPIS San Borja y asentamiento Los Faiques, en el sector noroeste de Piura, siguen padeciendo.
DE MALAS. Ayer, apenas podían protegerse del sol con unos toldos o calaminas, mientras un cargador frontal y tres volquetes aún retiraban escombros y una cisterna regaba el área que iba quedando limpia.
En la tarde, el presidente de la UPIS San Borja, Jesús More Sandoval, indicó que la motoniveladora sufrió un desperfecto, con lo cual los trabajos de nivelación de la zona recién culminarían hoy.
Entonces, recién se podrá realizar el ordenamiento y lotización, que están solicitando a la municipalidad de Piura, dijo. En consecuencia, anoche otra vez la iban a pasar a la intemperie, expresó.
a la intemperie. Una de las afectadas es Magdalena Gómez Espinoza (28), cuya vivienda de manzana F lote 6 quedó reducida a cenizas.
“Aquí nos hemos acomodado con los bebés, porque no hay donde dormir”, refirió, sentada sobre uno de los colchones que les entregaron la tarde del lunes y usaron para pasar la noche “al aire libre”.
Ella y su esposo Jhony Guerrero tienen un bebé de año y seis meses, y dos niñas de tres y siete años.
Carmen Rosa Cruz Quezada (32) también pasa penurias. Ella tiene tres hijos, un varón de nueve años y dos mujeres, de cinco y dos años, con los que vivía en la manzana E.
Gaby Gonza Abad (27) quedó en la calle después que el incendio arrasó con su casa, en manzana C lote 20.
Tiene cuatro hijos, entre los dos y nueve años de edad, con Santiago Ruíz, trabajador de construcción civil.
AYUDA. La desgracia ha despertado la solidaridad de instituciones y particulares.
Aparte del apoyo brindado por la División de Organizaciones Vecinales de la comuna de Piura, una pareja de humildes agricultores de Los Ejidos de Huan, Juan de Dios Saucedo y Victoria Vite, llegó en sus piajenos para regalar plátanos y choclos a los damnificados.

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