Piura: La tarea pendiente en la protección de áreas naturales
Piura: La tarea pendiente en la protección de áreas naturales

La zona del mar que rodea la Isla Foca, en la provincia de Paita en, parece una gran pecera sin vidrios. Pececillos multicolores, aves de de botas azules, pingüinos, focas, corales, ballenas y decenas de otras especies aletean por esa parte del litoral.

Desde hace 2 años, el Gobierno Regional de Piura identificó a este y otros 25 lugares de la costa y sierra piurana como sitios prioritarios para conservación. Sin embargo, de ellos, solo Los Cerros de Amotape e Illescas figuran dentro de la lista de Áreas Naturales Protegidas (ANP) del Ministerio del Ambiente.

¿QUÉ ES UNA ANP?. De acuerdo al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas del Estado (Sernanp), las ANP son zonas establecidas y protegidas legalmente por el Estado debido a su importancia para la conservación de la diversidad biológica y demás valores asociados de interés cultural, paisajístico y científico, así como por su contribución al desarrollo sostenible del país.

En Piura hay solo 3 ANP de administración nacional: Parque Nacional de los Cerros de Amotape, Coto de Caza de El Angolo y la Zona Reservada de Illescas.

Y son 15 las ANP de administración regional y privada: Bosques de Neblina y Páramos de Samanga, Bosques de Dotor, Pueblo Libre, Chorro Blanco, etc.

De esta lista, en lo que va de este año, se han creado 4 áreas reservadas. Una es el Bosque Montanos y Páramos de Huaricancha, ubicado en Sóndor, donde se encuentra el icónico árbol de la quina, que actualmente está peligro de extinción.

Los otros son Yacila de Zamba (Paimas), Bosque Seco de Chililique Alto (Chulucanas), Bosque de Neblina Aypate-Olleros (Ayabaca).

Pero aun está pendiente la creación de la Zona Reservada al Mar Pacífico Tropical.

IMPORTANCIA. Para el biólogo Frank Suárez, la creación de Áreas Naturales Protegidas permite conservar una muestra representativa de la biodiversidad que poseemos, y eso se traduce en conservar ecosistemas, especies y su carga genética.

“Todos ellos [áreas de conservación] brindan un espacio ecológico para las especies de flora y fauna silvestre, además de brindar servicios ecosistémicos a las poblaciones aledañas”, sostiene.

En este sentido, el especialista reflexiona que actualmente se debe tener una mirada para innovar a partir de la biodiversidad, “generar un beneficio social y económico positivo en la comunidad. Y eso parte por fortalecer capacidades en recursos humanos, osea, trabajar con la comunidad”.

Frank Suárez también considera que “Piura viene avanzado bien, pero el financiamiento es la parte débil para la gestión de áreas protegidas. Tenemos que canalizar esfuerzos en ello. Hay que fortalecer la investigación y aprovechar sosteniblemente los servicios ecosistémicos”.

MAR PACÍFICO. Una de las zonas que más actividad ha generado para ser declarada como un Área Natural Protegida es el Mar Pacífico Tropical.

El Senanp aegura que viene trabajando en esta propuesta, que comprende un espacio que conservaría la zona del mar cálido que se extiende por los departamentos de Piura y Tumbes.

La zona alberga una diversidad biológica de alta importancia socioeconómica. Según el Senranp, hay estudios científicos que han permitido identificar cuatro zonas prioritarias para ser conservadas como área natural protegida: Isla Foca, El Ñuro, los arrecifes de Punta Sal y el banco de Máncora.

De acuerdo a Alfredo Gálvez, especialista del Programa de Conservación de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), establecer una Zona Reservada como la del Pacífico Tropical implica: respetar los derechos preexistentes, sin afectar la estabilidad jurídica de las empresas que operan en la zona. No afecta los derechos de exploración o explotación petrolífera adquiridos anteriormente.

De igual forma, no afecta los estudios de impacto ambiental de los lotes petroleros superpuestos, previamente aprobados. Mientras que, en el futuro, los nuevos instrumentos de gestión ambiental deberán contar con la opinión técnica del Sernanp.

Por otro lado, la SPDA apunta que la creación de esta zona da la oportunidad de reunir a todos los grupos de interés local (empresas, pescadores, autoridades) “para planificar el desarrollo conjunto en un marco de legalidad y generar sinergias entre estos actores y el Estado peruano para mejorar la gestión de este importante espacio”.

Asimismo, aseguran que va a promover una mayor afluencia del turismo de naturaleza en la zona, tanto para el avistamiento de especies como para la recreación. Asimismo, permitiría el desarrollo turístico comunitario en las caletas que se encuentren dentro del ámbito del área.

CAMBIO CLIMÁTICO. “El mar Pacífico tropical peruano es nuestro más valioso bastión contra la amenaza del cambio climático y un espacio vital para desarrollar la productividad biológica y pesquera del Perú. En sus aguas trabajan cada día miles de pescadores artesanales, tal y como lo han hecho desde tiempos prehispánicos. Aquí confluyen las corrientes marinas fría y cálida, generando la mayor biodiversidad de todo el mar peruano”, sostienen los expertos del Sernanp.

Ahora mismo, está en manos del Poder Ejecutivo la decisión para crear o no esta zona protegida. La anterior gestión, de Ollanta Humala, dejó pendiente este asunto a pesar de las firmas que le entregó el gobernador regional a favor de la moción.

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