Sus manos muestran las marcas que le ha dejado el carrizo cuando lo corta para poder confeccionar artículos rústicos para el hogar, allá en Pueblo Nuevo de Colán, en la provincia de Paita, en la región Piura.
Ermitaño Mogollón Herrera tiene 56 años pero desde los 8 años se dedica a confeccionar canastas, siendo muy diestro en el manejo del tejido con este material y que deja plasmado en cestos para comprar pan, guardar verduras y otros; así como canastones para ropa y recuerdos para cumpleaños y misas.
Este hábil artesano teje la fibra para mantener la tradición del pueblo. Elabora productos que no contaminan el ambiente, pero que muchos lo han cambiado por bolsas plásticas.
PARA TODA OCASIÓN
"Acá viene mucha gente a pedirme que confeccione canastas en miniatura para entregarlos luego de los cumpleaños y misa de honras, los piden por docenas, no le miento que casi llevo confeccionando dos mil de estos enseres", nos dice don Ermitaño, mientras sujeta con sus pies el carrizo, para empezar a tejer una de ellas.Pero no solo hace canastas, también es un experto en elaborar antorchas para los alumnos, a quienes les piden para las actividades de aniversario en los colegios. Las antorchas tienen forma de mariposas, barcos, palomas, helicópteros, etc.
"No es difícil el trabajo; si te propones, lo haces. Yo aprendí este oficio con solo mirar a los viejos expertos que hacían canastas y me iba con ellos al campo a recoger el carrizo, allá lo cortamos y lo traemos para hacer los trabajos", menciona.
CONFECCIÓN
Ermitaño explica que primero corta el carrizo a lo largo, en hebras finas; el tejido siempre lo comienza con el fondo."Una vez que se ha hecho el fondo con un soporte un poco más grueso, se comienza a levantar la canasta, dependiendo del tamaño, se teje hasta la medida dada; al final viene el remate, que nosotros le llamamos el arco, para culminarla en pocos minutos", refiere el obrero.
Pero don Ermitaño también confecciona canastas con copa abajo, "aquí tienes que ingeniártelas, hay que ser experto con el cuchillo para hacerla, pues la hebras tienen que ser muy finas para darle forma, en cambio, en el canastón, las hebras son más gruesas".
Un canastón llega a medir hasta 1.40 metros de altura, en cambio las canastitas con el arco no pasan de 20 centímetros y sirven para compar el pan. En Pueblo Nuevo de Colán es muy conocido y los panaderos también llegan para que les prepare canastas grandes para la venta del producto.
APOYO
Aparte de que la gente llega a su casa para que le confeccione las canastas y canastitas, él las hace y las vende en los mercados, tiene el apoyo de su esposa Sebastiana, quien lo ayuda en el trabajo."Comienzo desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde. Durante esas horas confecciono, mínimo, diez de estos utensilios para el hogar. Gracias a Dios, hasta ahora, nunca he sufrido un accidente, solo pequeños cortes por desmembrar el carrizo", señala don Ermitaño.
Mientras nos va mostrando cómo hace las confecciones, sus manos con un cuchillo muy filudo recorren con habilidad el carrizo y comienza a entrelazar el fondo, mientras desde lejos se escucha el llamado de su esposa para que almuerce.
Atrás dejamos a don Ermitaño, el artesano con el carrizo y el sueño de ganarse el trabajo con el sudor de su frente. Sus habilidades con el carrizo le han permitido hacer de sus hijos unos profesionales y hombres de bien.

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