Sosteniendo un bastón para soportar el peso de su cuerpo, Dominga Cedano se dirige con dificultad hacía la puerta principal del hospital de Sullana, donde acude religiosamente para sus chequeos médicos.
Desde luego, la noticia que le tienen preparada los médicos chirenses no será del agrado de la anciana enferma, quien periódicamente visita a los especialistas para indagar por su delicada salud.
Con pesar, los médicos le informan acerca de la suspensión de las operaciones, debido a los trabajos de mantenimiento que se ejecutan en los ambientes del nosocomio chirense.
Mientras escuchaba al médico, la anciana se llevaba las manos al rostro en señal de desesperación. Desde enero que le detectaron una complicación al tracto digestivo, la mujer viene peleando su propia batalla para ser atendida, sin resultados positivos.
Como Cedano, son varios los pacientes que esperan ser operados en los ambientes del hospital de Sullana.
El caso de la anciana refleja el estado deprimente de la salud en la provincia, donde los pacientes son atendidos en condiciones de hacinamiento.
La situación no exime al personal médico y enfermeras quienes laboran en ambientes reducidos y hacinados tropezándose a cada momento con los enfermos postrados en camas y hasta sillas, colocadas en los pasadizos.
AVISADOS. Pese a ello, el personal recurre al ingenio para seguir atendiendo a los enfermos, aun cuando las condiciones son mínimas para prestar sus servicios.
Eso viene sucediendo en la Sala de Cirugías a cargo del médico Alberto Rodríguez, quien convocó a sus colegas para desarrollar un plan de contingencia que permita seguir atendiendo pese a las trabajos de reparación desarrollos en las instalaciones del hospital.
Estos paliativos demandan cerrar la sala de operaciones y restringir la atención a los usuarios de manera temporal por un periodo de tiempo de dos meses.
AFECTADOS. “Quedan suspendidas las cirugías programadas, porque no puedo operar en esas condiciones. Que la gente sepa que no puede acceder al hospital en operaciones programadas”, informó el médico responsable de la Sala de Cirugías.
Son tres ambientes cerrados por los trabajos de reparación, mientras que dos salas han quedado disponibles para desarrollar las cirugías por emergencia.
Aunque, dada la condición del único hospital del Minsa en Sullana, se ha previsto evaluar previamente las emergencias para dar prioridad a las cesáreas y personas en estado muy grave.
Se calcula que serán 400 operaciones, entre programadas y emergencias, las que no serán atendidas hasta dentro de dos meses.
De esta manera, dos salas albergarán al mismo número de pacientes que eran operados dentro de cinco ambientes.
O sea, “la demanda en la misma, pero la oferta es reducida”, explicó Ovidio Suárez, miembro del Cuerpo Médico.
Cabe señalar que la medida no es nueva sino que fue aplicada en el mes de febrero; pero está vez se ha radicalizado y alcanzado las operaciones por emergencia, que ahora serán restrictivas.
“Solamente estamos suspendidos las operaciones electivas. Se suponía que ya teníamos que retomarlas, pero se ha prolongado por otro motivo; y de alguna manera las cirugías por emergencia también la vamos a restringir porque no tenemos la misma capacidad”,manifestó Suárez.
DECONTENTO. Lo esgrimido por el médico fue apoyado por sus colegas, quienes expusieron lo agudo de la situación que atraviesa el hospital chirense.
“El problemas es que tenemos que compartir la sala de cesáreas con los acuchillados, baleados o una perinotinis generalizada”, se lamentó el médico ginecólogo Nelson Moreno Jiménez.

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