Miles de personas cumplieron con el ritual de las velaciones que se celebra en el país.
Ayer en la mañana, los camposantos estuvieron repletos de familias enteras que se reunieron para estar junto al ser que dejó la vida terrenal.
Al exterior de los cementerios, las vendedoras de flores y los limpiadores de nichos ofrecían sus productos y sus servicios a las personas que llegaban a velar a sus seres queridos. Así se aprecia en un vídeo colgado en la cuenta de diario Correo en YouTube.
No perdían la oportunidad para insistir y tratar de convencerlos.
Las vendedoras de flores hicieron su agosto al elevar el precio de sus productos, que eran solicitados por los deudos para cumplir con el ritual de coronar a los difuntos. Muchos de ellos llegaron desde otras regiones del Perú.
Las rosas costaban dos por cinco soles, igual que los cartuchos y los claveles. Los pompos los vendían a cuatro por diez soles y los gladiolos a tres por cinco soles.
A pesar del precio, las flores más solicitadas fueron las rosas.
ALUMBRADO. Pasadas las 6:00 de la tarde, los cementerios parecían una ciudad emergente con los cientos de focos que alumbraban los nichos y las velas que se derretían poco a poco con el paso de las horas.
Los pabellones eran un ir y venir de personas. El ajetreo fue total. Los niños, jóvenes y adultos se confundían con los trabajadores de este camposanto que con escalera en mano, limpiaban nichos y alzaban flores, a cambio de “lo que sea su voluntad”. Los que pintaban rejas, letras y nichos cobraban entre cinco a ocho nuevos soles
LOS ANGELITOS. Ayer en el Día de todos los Santos, se recordaron a “Los Angelitos”, cuyas tumbas fueron coronadas con flores naturales o de papel crepé.
Al exterior del cementerio de Catacaos, la tradición de “Los Angelitos” aún no se pierde y ahí estaban personas buscando a los niños que se asemejaban a su pequeño muerto, para entregarles los tradicionales dulces en miniaturas que eran distribuidos ante la algarabía de los menores que lo recibían. La bolsita de “Angelitos” costaba un nuevo sol y traía entre 6 y 7 dulcecitos que eran saboreados por los más pequeños.
Para doña Consuelo Inga. este día fue “un recuerdo por mi angelito que murió cuando tenía tres años. Afuera encontré uno igual al mío y le he dado sus ‘Angelitos’. Él murió hace 50 años, y lo recuerdo siempre porque fue mi único hijo varón”.
Mientras tanto, para don Pascual Vílchez este día fue de mucho recuerdo por su hijita de seis años que murió hace mucho tiempo, pero no pudo dar los tradicionales “Angelitos”, pues no tenía recursos para hacerlo.
Los adultos, en tanto, disfrutaban de las “Roscas de muerto”, tradicionales panes redondos con una cruz en el centro y que eran ofertadas entre cincuenta céntimos y cinco soles. Pero no solo se podía comprar esto, sino se ofertaban además ropa, fruta, jugos, baratijas y cuanta uno quisiera.
CONTINGENCIA. En el cementerio Metropolitano, encontramos a Miguel Ruiz Gómez, Director de Salud Ambiental, quien manifestó que “el plan de contingencia se cumple a cabalidad y se rebasó las expectativas, ya que la población entendió el mensaje y no está trayendo agua. Por ello, hemos ubicado dos tanques de rotoplats con agua abatizada para que los deudos coloquen sus flores con esta agua que está tratada. Mientras tanto, la Beneficencia Pública colocó cerros de arena húmeda para que se use en los floreros”.
Por otra parte, señaló que con esto se beneficia a la población, ya que permite controlar el vector del dengue.
“Pero de todas maneras haremos un barrido de todos los floreros el día 5 de noviembre, para evitar que proliferen las larvas”, explicó Ruiz Gómez.
VIGILANCIA POLICIAL. La presencia de la Policía Nacional del Perú y el Serenazgo fue muy notoria en todos los cementerios, tanto de Catacaos, Piura y Castilla.
Se colocaron tranqueras para cerrar el paso vehicular y así darle mayor seguridad a las personas que acudieron a las velaciones.
También el personal de la Dirección Regional de Salud y el de la Cruz Roja instaló carpas para prestar los primeros auxilios a aquellas personas que lo necesiten, incluso tenían varias camillas.
NEGOCIO REDONDO. La venta de velas también se convirtió en un negocio redondo, al elevarse el precio de manera considerable.
A pesar de eso, las personas no tuvieron otra opción que adquirirlas para poder cumplir con la tradición.
En medio de esta costumbre, también aparecían los guitarristas y organistas que por 25 o 30 soles entonaban canciones religiosas o algún tema musical que le gustó al difunto.
También hubo personas que pernoctaron durante toda la noche, llevaron frazadas y asientos para hacer mas cómoda la permanencia en el camposanto. A esa hora también era imposible transitar entre los pabellones.
Otros se amanecieron conversando entre los integrantes de la familia, o con amigos ocasionales.

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