Acaba de concluir la paralización en la cuenca Coata (Puno y San Román) a causa de contaminación ambiental, evento que ha movilizado a todos los niveles de gobierno, pero no es el único problema en la región altiplánica.

Desde el año 2017, los habitantes de los distritos de Crucero, Potoni, San Antón, Asillo y Azángaro esperan soluciones concretas para el tema ambiental de la cuenca Ramis por parte del Ministerio de Energía y Minas, así como de otras carteras.

Sin embargo, no hay respuestas; peor aún, siguen siendo contaminados por la minería infroma que se realiza en la cabecera de cuenca, en la jurisdicción del distrito de Ananea y sus sectores Chaquiminas, Ancocala, Pampa Blanca y Oriental.

CONSTATACIÓN. Recientemente se hizo una constatación por parte de las autoridades y se demostró que, efectivamente, el río Ramis muestra un color café y arrastra bastante lodo.

Los moradores de estas zonas denunciaron que les genera enfermedades estomacales, incluso malformaciones en los recién nacidos.

Los agricultores tampoco pueden transformar sus productos, las complicaciones son para la papa, puesto que ya no se puede realizar tunta o chuño blanco. El agua, simplemente, no es apta para este proceso.

Sobre el tema, el rondero de la base Tupac Amaru, Felipe Quispe, solicitó la urgente erradicación de la contaminación. Recordó que el reclamo no es de ahora, por lo que podrían desencadenar un nuevo conflicto social y hasta una huelga indefinida.

Por su lado, la pobladora Paulina Luna, manifestó que la minera Minsur también estaría contaminando los ríos, por eso pidió un plan de remediación y la presencia del Presidente de la República para verificar estos hechos.

La constatación de la contaminación realizada esta semana fue protagonizada por jueces de paz, ronderos campesinos, dirigentes de la cuenca Ramis y representantes ediles.

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